16
Mar/2012

Te lo prometo por Snoopy

¿Qué tienen en común la carísima marca de moda Loewe y la Conferencia Episcopal Española? Desde esta semana, ambas comparten el haber estado en boca de todos (la segunda, ciertamente, lleva un temporada que no abandona el top ten de las frases para la historia). Las redes sociales han servido de altavoz gratuito para que tanto la firma perteneciente al holding francés Louis Vuitton como la Iglesia puedan colar sus mensajes a cientos de miles de usuarios. Con lenguajes y estéticas diametralmente opuestas, han presentado dos campañas de publicidad con las que no han dejado indiferente a nadie, que de eso básicamente se trataba.

Loewe, con Luis Venegas como director artístico, ha buscado rejuvenecer su marca (en el imaginario colectivo vinculada a señoronas con carísimos abrigos de piel y collares de perlas de varias vueltas) presentado su bolso más clásico reconvertido en la mochila del instituto de un grupo de niño pijos y malcriados. Porque, ¿qué joven nimileurista –término acuñado por El País este pasado fin de semana- puede gastarse 1.600 euros en un bolso? Eso son más de cuatro nóminas por lo menos… Luis Venegas se defiende: “No me han encargado retratar a la juventud española sino vender el bolso de una marca”. De acuerdo, pero no lo es menos que la marca quiere que el bolso lo compre un público más joven. Y éste en España soporta una tasa de paro cercana al 40%, lo que les obliga a preparar la maleta (probablemente comprada en los chinos) para buscarse la vida fuera de su país. Quizás este dato lo desconoce este gurú de la publicidad.

En el extremo opuesto, la Conferencia Episcopal Española (CEE) nos ha prometido esta semana un trabajo “fijo” aun sin tener un gran sueldo. Vamos, #unavidapasionante. Aseguran en la Oficina de Información de la CEE que no han hecho el vídeo promocional de la vida sacerdotal pensando en la coyuntura de crisis desoladora que atravesamos, que es un vídeo “atemporal”. ¡Pues peor me lo ponen! O sea, que puede uno hacerse cura por el simple hecho de tener la vida resuelta. ¿Dónde quedó la llamada de la fe? Sí, sí, que ya lo sé. Se trataba, como Loewe, de llamar la atención…

Pero la situación es tan delicada, hay tanta gente con los sueños y las esperanzas por los suelos, que estas llamadas de atención a una se le antojan un poco inoportunas cuanto menos.

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