España fue devolviendo a empujones los territorios colonizados, durante el siglo XIX hasta el año 1975 en que dejó, a las bravas, el llamado Sáhara español mientras agonizaba Franco. Y en ese caso, tardó tanto por razones estrictamente relacionadas con la explotación de los fosfatos.
Empieza ahí un confuso proceso que tiene a unos ciudadanos indefensos viviendo en campamentos de refugiados durante más de treinta años. No es el único caso de etnias sin estado. Pero este asunto nos es tan ajeno o tan cercano como el de los kurdos y demás casos de reivindicaciones territoriales del mundo.
Yo no acabo de entender la lucha por tener un pasaporte propio, unas fronteras, un gobierno, etc, que es lo que mantiene a los activistas saharauis. Lo único que me parece digno de lucha es el derecho a vivir dignamente en un lugar, se llame estado, región o provincia. Pero este asunto es propio de la presión diplomática.
Viviendas, escuelas, servicios etc, esa es la cuestión que me parece digna de ser exigida a Marruecos.
Marruecos considera que el territorio del Sahara en cuestión es suyo y esa es una posición tan defendible como la contraria. Pero que unos ciudadanos extranjeros se vayan al Sahara y monten una manifestación ilegal, de acuerdo con las normas del país que les recibe, tendrá toda la épica y la simpatía de las causas altruistas pero es jurídica y políticamente indefendible. La violenta represión de que han sido objeto habrá de aclararse. Pero me parece que si unos marroquíes se presentaran en España y montaran una manifestación sin permiso para reivindicar la devolución (es un decir) de Ceuta y Melilla acabaría más o menos como este incidente. Sería considerado por España como una agresión y los alborotadores habrían sido expatriados sin más contemplaciones que las que prevén nuestras leyes.
Ni me produjo simpatía la huelga de hambre de Haidar en el aeropuerto canario. Ni la exaltación del concepto de la patria me merece atención. Los niños sin escolarizar, sin sus necesidades básicas cubiertas, malviviendo en Tinduff. Eso sí me conmueve y no un pasaporte, un papel.
