11
Dic/2014

Contundencia y no tibieza

Llevamos varias semanas hablando de las consecuencias del terrible suceso que se produjo a orillas del río Manzanares y que terminó con el asesinato de un hincha radical del Deportivo. Como siempre que un acontecimiento de estas características se produce y la alarma social es extrema, los dirigentes intentan rápidamente tomar medidas que no se han adoptado antes. Escuchaba decir al señor Tebas que la entidad que preside “se comprometía a luchar para erradicar la violencia verbal y física en el mundo del fútbol”. La ley en la que se amparan es la 19/2007, es decir, siete años en vigor y ahora se lucha por hacerla efectiva. Sancionar a cualquier club por ciertos cánticos (inoportunos pero inherentes al fútbol) es matar la mosca a cañonazos y eso casi siempre es sinónimo de fracaso. Me parece una medida igual de extremista que las que promulgan en sus actuaciones los grupos radicales.
Coincido mucho más con aquellos que optan por la prevención y la educación desde la base. Estamos cansados de presenciar cómo desde el fútbol base, padres, aficionados y jugadores muestran violencia en sus actuaciones, algo bastante preocupante. También me sumo a la corriente de que la forma más rápida de erradicar esta lacra en el deporte rey es a través de los clubes. Esos que de momento no han respondido al unísono y que temen represalias. Que un dirigente se escude en la frialdad del ambiente que podría provocar en la grada la salida de cualquier grupo ultra me parece indignante. El pasado martes tuve la oportunidad de preguntarle al vicepresidente del Sevilla, José María Del Nido Carrasco, por la postura de la entidad. Su respuesta: ”Los Biris son el alma de Nervión y por lo que hagan unos cuantos no se puede generalizar”. Para mí, una postura muy tibia. Claro que los Biris crean un ambiente inmejorable, claro que hacen del Sánchez-Pizjuán un campo dificilísimo, pero son ellos mismos los que pueden echar a esos cuantos del grupo y así limpiar su imagen definitivamente. Por eso debe conocer el vicepresidente del Sevilla que esos cuantos se escudan en la masa para realizar sus tropelías bajo el manto de sus ideales.
Ante esta tesitura los clubes deben cortar de raíz y esperar la reacción. Ningún enfermo puede ser curado si no quiere. El Sevilla como entidad debe dar un ejemplo de firmeza y compromiso. Por todas estas cuestiones creo firmemente que debemos dejar a un lado nuestros miedos y luchar porque nosotros, nuestros familiares y amigos podamos ir a cualquier acto deportivo sin miedo. El camino será largo pero dentro de unos años podremos decir que mereció la pena.