Monthly Archives: Abril 2012

29
Abr/2012

Esperando al Capitán Europa

España está instalada en una ansiedad crónica de la que no logra salir ni con la ayuda de ese Capitán Europa que sigue sin llegar. Lo del viernes de la Encuesta de Población Activa es un ejemplo más de ese ejercicio de caída libre que estamos soportando desde hace cuatro años: España tiene ya 5,6 millones de desempleados y una tasa de paro del 24% , un dato que explica el fatalismo en el que estamos instalados, pero que seguramente no haga ni falta mencionar para confirmar una percepción que se ha extendido en el ánimo colectivo de una sociedad somatizada hasta la angustia: estamos muy mal, pero es que podemos estar todavía mucho peor.

Más allá del paro, esta angustia colectiva que nos atenaza como sociedad se ramifica en tres apartados. El miedo creciente a que España termine siendo intervenida o a que, en realidad, esté ya intervenida de facto y sigamos malviviendo gracias a la caridad del Banco Central Europeo; el temor a que los recortazos decretados por el Gobierno acaben en un tiempo exprés de cuatro meses con el Estado del Bienestar del que hemos disfrutado estas tres últimas décadas y nos haga retrotraernos a tiempos pasados (y aquí no olvidemos también la responsabilidad del PSOE, que parece que jamás ha gobernado y que no tiene nada que ver con el desastre en el que andamos sumidos) y la preocupación ante un malestar social más que comprensible que puede terminar canalizándose en protestas, manifestaciones y algaradas callejeras como las que hemos visto en países como Grecia.

La crisis nos ha demostrado que todo lo que es susceptible de empeorar empeora y que los augurios de esos economistas que creíamos apocalípticos han terminado por ser certeros. Pero nos quedan por resolver tres incógnitas: dónde está el fondo de esta recesión, hasta dónde somos capaces de caer y quién nos puede sacar de ésta.

Quien más quien menos, con más o menos ánimo de protestar o de vivir anclados en la utopía, salvo algunos gurús del endeudamiento masivo, todos somos conscientes de que no podemos seguir gastando más de lo que ingresamos y de que ha llegado un tiempo de ajustes durísimos.

Pero, del mismo modo, también tenemos la convicción de que no se puede desmontar la sociedad que hemos construido a golpe de decreto avalado por una mayoría absolutísima y de que no se puede ahogar al enfermo con una receta que sólo impone dolor como remedio para la expiación de nuestros anteriores pecados.

Por fortuna, parece que esta idea no es solo privativa de los españoles, sino que también está creciendo en el lugar en el que nuestro país sí se está jugando un tanto por ciento muy elevado de su futuro: esa Europa en la que tanto nos jugamos. Y hasta la señora Merkel, que puede pasar a la historia como la guardiana de la ortodoxia fiscal que terminó por matar el sueño europeo, empieza también a ser consciente de que no puede seguir ahogando a los despilfarradores del sur.

La canciller anuncia ahora una agenda para el crecimiento que deberá estar lista para la cumbre de jefes de Estado de junio y cuyo principal elemento sería el reforzamiento de un banco europeo de inversiones.

Ojalá sea así, pero que nadie crea que la señora Merkel se ha caído del caballo de la ortodoxia. Este viraje no es más que una respuesta a la posibilidad de que Francia elija como presidente de la República a un socialista como Francois Hollande, que ejercería de contrapeso al rigor fanático de Alemania, y al trabajo de tantos dirigentes y analistas económicos que han exigido que la austeridad venga acompañada de políticas de crecimiento que permitan la devolución de la confianza en el proyecto de Europa y, de paso, de una España más necesitada que nunca de que alguien crea en ella.

25
Abr/2012

Las fijaciones autonómicas de Montoro

Creo que Cristóbal Montoro pensó que el debate de ayer del Congreso sobre los Presupuestos de 2012 se celebraba a puerta cerrada. Sin micrófonos ni periodistas y con todos los móviles bloqueados para que ninguna de sus señorías se pusiese a retransmitir la sesión por el twitter. Si no, es inexplicable que haya mostrado tan públicamente y a los ojos de todos sus dudas sobre el estado de las cuentas de las comunidades autónomas. ¿Que hay que aleccionarlas para que cumplan con la estabilidad presupuestaria recogida en la ley? Es razonable pensar que debe ser así. Pero lo que ya no es tan razonable es se siga insistiendo en el mensaje de que las regiones españolas son lo más parecido a un agujero cósmico que arruinará a España y de que éste se lance de forma tan explícita, como si se quisiese asegurar que llega a toda Europa la idea de que la culpa de todos nuestros desastres es de los gobiernos autonómicos. ¿Esa es la manera de disipar las dudas que se ciernen sobre nosotros? ¿O es que acaso se está preparando el terreno para la intervención de alguna comunidad o alguna medida similar? Quién sabe. Lo único que parece seguro es que este ataque obsesivo no tiene visos de ser casual.

24
Abr/2012

Proporcionalidad, mesura y ERES

FernandezLa gravedad de los delitos que se le imputan y los precedentes del caso de los ERE hacían previsible la entrada en prisión del exconsejero de la Junta Antonio Fernández. Aun así, y sin dejar de restarle un ápice de gravedad a un asunto tan turbio como vergonzante, no deja de ser una decisión un tanto discutible la de mandar al exalto cargo a la cárcel de Morón de la Frontera. La prisión preventiva se debe utilizar de forma excepcional para casos de riesgo de fuga, de destrucción de pruebas o de obstrucción a la justicia. Me puedo equivocar, pero no veo yo razones de tanto peso para que haya que aplicarle al exconsejero alguno de estos tres supuestos. ¿Era necesario mandarlo a prisión o es una decisión que debería de darse sólo si finalmente es condenado? Y otro argumento que vale para Fernández y para otros tantos: ¿Quién le restituye si finalmente sale absuelto? En cuanto al modo de actuación de la jueza, caben otros interrogantes. De verdad,  ¿es necesaria tanta parafernalia, incluyendo estos autos de prisión dictados siempre a las tantas de la madrugada después de unos interrogarorios interminables? Las irregularidades detectadas en los ERE y en los fondos para ayudas en crisis de la Junta son gravísimas y merecen una respuesta judicial contundente y una respuesta política que ya veremos en qué queda,  pero no sé si se está faltando, en esta fase de la instrucción, al principio de la proporcionalidad y la mesura.

23
Abr/2012

¿Una guerra de videos para la crisis?

La guerra de videos desatada por el PSOE y el PP en medio de una crisis de dimensiones pavorosas ofrece una imagen de los grandes partidos españoles que no sería mejor que la que habrían ofrecido los músicos del Titanic si se hubieran dedicado a darse zurriagazos mientras el barco se hundía. Su mera existencia es monumento a la estulticia demasiado parecido a los monólogos del gran Gila y una prueba más de la incapacidad genética de los españoles para ponernos de acuerdo entre sí ni en los peores momentos de nuestra historia. A fuerza de trifulcas pobretonas, nos obligarán a pensar que los pactos de la Moncloa fueron un espejismo y la Constitución del 78 un milagro que no se volverá a repetir. Que las energías de un país se gasten en una cuita de tan corto alcance dice poco de nuestros grandes partidos. Los ciudadanos no quieren una recreación de eso tan español del “y tú más”, sino acuerdos que permitan dar una imagen de solidez de un país que se levanta cada mañana escuchando hablar de rescates, intervenciones, quiebras y despidos. El sentido de Estado no puede ser un concepto vacío ni hueco. Y desde luego no se puede jugar con él con una batallita en las redes sociales que sólo consigue convencer a los que ya estaban convencidos de antemano.

22
Abr/2012

Las ingratitudes de la Expo

Sólo hubo una circunstancia que no me gustó del homenaje dispensado por la Cadena SER este jueves en Sevilla a Felipe González con motivo del vigésimo aniversario de la Expo del 92: que no se nos hubiese ocurrido a nosotros antes. Lástima. Lo nombramos sevillano del siglo con ocasión del 110 aniversario de este periódico, pero esto nunca hubiera estado de más. Con este tributo, Radio Sevilla ha sabido estar a la altura de un acontecimiento que, más allá de las frases tópicas y a veces huecas, transformó la ciudad y permitió que el sur de España se integrara en el proyecto modernizador de un país que quería sentirse orgulloso de ser europeo. Enhorabuena por la iniciativa.

Otros estamos en la misma senda y también hemos querido reivindicar con actos y acciones de todo tipo que hay motivos para el orgullo y para el reconocimiento de un acontecimiento único, pero hagamos un ejercicio de sinceridad: salvo algunas excepciones públicas y el entusiasmo de algunos grupos voluntarios como el de los jóvenes que integran la asociación del Legado de la Expo, que merecen la felicitación de todos por su entusiasmo y por la mirada limpia y aperturista, el resto de quienes participamos de la vida civil sevillana no hemos hecho todo lo que hemos podido. Y en algunos casos, como el de la clase política, se ha dado una imagen de desidia y dejadez que impresiona.

De verdad, puedo entender sin estrujarme el cerebelo que la situación de asfixia financiera no aconseja acometer la celebración de grandes conmemoraciones. Pero hay dos puntos que no admiten justificación, por mucho que hagamos un ejercicio de empatía: el primero es que no haya una sola administración pública que se haya tomado mínimamente en serio este acontecimiento y que incluso algunas como el Ayuntamiento de Sevilla hayan demostrado una apatía atronadora (celebrar la primera reunión preparatoria de los actos de la Expo a cuatro días del 20 de abril suena a sarcasmo); y el segundo es que no se haya hecho tampoco el más mínimo esfuerzo por reconocer su esfuerzo, dedicación y trabajo a quienes hicieron posible que esa locura de montar una exposición universal detrás de los muros de Torneo se plasmase en un proyecto real del que podemos sentirnos muy orgullosos.

Grafismo JCB 22 04 12 (1)

No debería de extrañarnos esto último. Salvo que la memoria me esté fallando, creo que sigue sin haberse revocado el punto del plenario del Ayuntamiento en el que nuestros próceres locales calificaron en su día al gran hacedor de la Expo, Jacinto Pellón, como persona non grata en Sevilla.

Un disparate irresuelto que sólo está a la altura de ese otro monumento al cortoplacismo y a la miopía política que es ese veto incomprensible que impidió en un par de ocasiones que un vecino de Bellavista que pasa por ser para la gran mayoría uno de los políticos más brillantes del mundo en el siglo XX pudiera ser hijo predilecto de su ciudad.

Esto último que acabo de comentarles no es fruto de un ataque de felipismo sino de una mera cuestión de reparación histórica. La gestión de Felipe González durante los 14 años que gobernó España está plagadas de aciertos y de errores. No es, por tanto, cuestión de hacer un panegírico sobre su figura ni de emprender un proceso de canonización laica, pero sí de hacer un ejercicio de sensatez colectiva: no hay quien entienda que las instituciones públicas de Sevilla no le hayan rendido a González el reconocimiento que se merece. Y actitudes como ésta, mal que nos pese, nos acercan más a la Vetusta que describía Clarín en La Regenta que a una ciudad que presume ahora de saber combinar tradición y modernidad.

Ahora, con motivo de este vigésimo aniversario, el PSOE municipal acaba de proponer de nuevo su nombramiento como hijo predilecto y reclama a Zoido que encabece la iniciativa. Ojalá prospere. De momento, el alcalde ha tenido una actitud elogiable, muy institucional y sabiendo dándole el sitio a González, como bien demostró el jueves con su discurso en el teatro de Cajasol. Pero hay que esperar.

En cuanto a lo que les decía de Jacinto Pellón, qué quieren que les diga: es difícil dar más muestras de ingratitud y de olvido. No pido que le pongamos una estatua junto a la plaza de toros ni que borremos de nuestra memoria asuntos polémicos de la Expo que están ahí, pero sí al menos que se le restituya su nombre y que se guarde un mínimo respeto y reconocimiento a un tipo que estuvo detrás, de una parte sustancial del éxito de la Muestra y cuya memoria no merece ser objeto ni escarnios.

20
Abr/2012

Las cuatro faltas de Rajoy

Con independencia de que, como ha dicho el vicesecretario de Organización del PP, Carlos Floriano, “estamos al borde del precipicio y agarrados a una cornisa”, y eso nos lleva a un estado de excepcionalidad en el que casi todo vale, urge que el Gobierno revise cuatro apartados de su política estratégica en los que está fallando.

1. Falta consenso. Pero el de verdad. La mayoría otorgada por las urnas el 20 de noviembre es un mensaje inequívoco para que el PP aplique sus propuestas para solventar la peor crisis que ha sufrido España en seis décadas, pero no le da un cheque al portador. La mayor parte de las reformas decretadas estos tres meses requieren de un acuerdo general que no sólo no existe, sino que apenas ha sido buscado. El PSOE tendrá su responsabilidad, pero quien tiene la obligación de buscar con ahínco ese consenso es el Gobierno. Y no se observa en la Moncloa un gran desvelo por encontrarlo. Más bien parece que Rajoy está inmerso en una misión salvífica para la que no quiere colaboradores.  Y sintiéndolo mucho, de Mesías andamos ya sobrados.

2.Falta concreción en las propuestas. No se puede anunciar una reforma tras otra y no complementar cada anuncio con una memoria económica en la que se detalle cuánto se quiere ahorrar y porqué. ¿Subida de tasas universitarias? ¿Copago en los medicamentos? Analicémoslo, y no dejemos caer propuestas con un estilo improvisado que delata nervios y confusión en el Ejecutivo.

3.Falta un plan de futuro. Se nos anuncian sangre, sudor, lágrimas y lamentos, pero nadie nos dice qué hay al final de este camino de espinas. ¿Qué queremos ser de mayores? ¿Viviremos otra vez del ladrillo y del turismo? ¿A qué nos dedicaremos como país? ¿Qué seremos para Europa?

Y 4. Falta pedagogía. Un conjunto de reformas que cambia el modelo social establecido durante las tres décadas y media de democracia no se puede anunciar ni con notas ni con los avisos monclovitas del viernes de la vicepresidenta Santamaría. Ya hace mucho que Rajoy tenía que haber dado un toque de retreta para que sus ministros invadieran los telediarios nocturnos, internet, la radio y los periódicos explicando hasta desgañitarse las razones de su proceder. Todavía estamos esperando que Rajoy tenga a bien aparecer una noche en TVE después del telediario de las nueve para explicarle a los españoles lo que está pasando. ¿O es que es normal que las declaraciones más jugosas que ha hecho hayan sido pronunciadas cuando se ha ido de viaje institucional a Seúl, a Varsovia y a Bogotá? En fin, igual ahora que ponemos fin a la imparcialidad en RTVE cambia de idea y aparece por Torrespaña. Veremos.

18
Abr/2012

Los reyes también son humanos

Salvo quienes sólo se contentarían con una flagelación pública del monarca, hay pocos que discrepan ya de la idea de que el Rey ha sabido cortar por lo sano una polémica que se iba viciando a cada día que pasaba. Sus disculpas, las primeras que pronuncia en público tras 36 años de reinado, le honran.Podía haberse enrocado o bien podía haber dejado pasar los días a la espera de que la tempestad mediática se difuminara. No ha sido así. Y no ha sido así seguramente porque la propia Casa Real ha asumido el profundísimo malestar que había desatado el viaje a Botsuana y ha entendido que no había otra solución que reconocer la cadena de errores que ha marcado este episodio tan desafortunado. Don Juan Carlos ha sido consciente de que su comportamiento no ha sido ejemplarizante y ha rectificado. Quedémonos con esto último y esperemos dos cosas: La primera, que la Casa Real haya tomado nota de cómo ha gestionado este annus horribilis. Y la segunda, que no nos volvamos todos locos y terminemos nada menos que por debatir sobre el futuro de la Monarquía a raíz de este accidente. Su majestad ha ‘demostrado’ que, evidentemente, los reyes también son humanos y se equivocan. Pero un error no puiede empañar una trayectoria de servicio al Estado que, se mire como se mire, ha sido ejemplar.

16
Abr/2012

Atropellos made in Kirchner

KichnSigo asombrado de la facilidad con la que el peronismo populista atropella los derechos de una empresa entre el alborozo general de quienes han presentado este conflicto con Repsol como una lucha entre un David vestido con la albiceleste y un Goliath con acento español.  Argentina tiene el derecho legítimo al control de sus recursos energéticos y de sus materias primas más básicas. Faltaría más. Pero indigna la facilidad pasmosa con la que se conculca la legalidad vigente y se aplastan los intereses legítimos de una empresa que ha creído que la seguridad jurídica valía para algo. La expropiación de la argentina YPF a la multinacional Repsol machaca a los accionistas de la compañía española en un momento en el que muchos huelen la debilidad de España y, por extensión, de la Unión Europea. Pero cuidado con estas exhibiciones imbuidas de soflamas nacionalistas, que suelen acabar muy mal. Se empieza pensando que se le ha ganado la guerra a las pérfidas multinacionales que se llevan las riquezas del país por tres mendrugos y medio  y se acaba implorando que llegue alguna a invertir en el país porque no hay quien ponga un peso o un dólar encima de la mesa. Es lo que tiene triturar los derechos de quien se decide hacer negocios bajo la estricta legalidad en la tierra de uno.

16
Abr/2012

La ejemplaridad del Rey

La extraordinaria contribución del Rey a la España democrática es indiscutible. Pero el reconocimiento a su labor indispensable no le hace acreedor de una bula propia de cortesanos y no de ciudadanos. El Rey, con su traspiés de Botsuana, ha incumplido con lo que dijo esta pasada Nochebuena en referencia a Urdangarín: “las personas con responsabilidades públicas tienen que observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar”. Por mucho que se haga un ejercicio de comprensión, no hay quien justifique que su majestad esté  cazando elefantes en África en una semana en la que el país se encrespa hasta niveles más que inquietantes por los recortazos y por el miedo cerval a la intervención de nuestras cuentas. Y si no se quiere ver, es que se está, como se advierte en un artículo de José Antonio Zarzalejos, ante un problema de desconexión de la realidad que sí que tiene que preocupar a todos los que estamos orgullosos del extraordinario papel que ha jugado, y que tiene que seguir jugando, la Monarquía española.

rey-cazando250No podemos elevar la anécdota a cuestión de Estado provocando nada menos que un debate sobre nuestra Casa Real. Pero aceptemos la realidad: no hay nada que haga más mal a la imagen de nuestra monarquía que unos comportamientos incomprensibles para sus ciudadanos. Y éste del Rey ensimismado con su escopeta delante de un elefante abatido por sus disparos lo es, se quiera o no se quiera.

15
Abr/2012

El mito del consenso

Decía hace unos días en twitter el exministro de Administraciones Públicas Jordi Sevilla que urge que haya un pacto de Estado entre las grandes fuerzas políticas de este país para afrontar la peor crisis económica que ha vivido España en décadas. Me sumo a esta rogativa y a la de tantos que ahora se atiborran de escribir artículos reclamando consensos que sólo están en sus mentes, pero ya le advierto a él y a los demás que pueden esperar bien acomodados en el sofá porque lo que están solicitando, en un país donde gana los debates quien más grita, es metafísicamente imposible, un mito que sólo se hace realidad en situaciones puntualísimas.

No nos engañemos a nosotros mismos, que queda feo. Aquí la cultura del consenso ha sido fagocitada y lo que puebla los espacios públicos es una contienda asfixiante donde los argumentos han sido sustituidos por consignas y argumentarios pobretones que llegan cada mañana por correo electrónico a las mesas de nuestros dirigentes.
Prueben a entrar en alguna red social como ésta que les digo de twitter y analícenlo con calma: salvo en contadísimas ocasiones, las discusiones se convierten en sucedáneos cutres de un Pressing Catch en el que los hooligans se desgañitan insultando al contrario y repitiendo como androides los mensajes que convienen a los suyos. Da igual el asunto en cuestión. Lo que vale es el titular de trazo grueso. Y las apelaciones al consenso nunca vienen acompañadas de la voluntad inquívoca de llevar a la práctica tal intento, como se ha demostrado esta semana con el desacuerdo del PP y el PSOE en torno a la Ley de Estabilidad Presupuestaria.

Grafismo JCB 15 04 12 (1)Suena a obvio, pero hay que recordarlo hasta quedarse afónico. Ahora que estamos en la mira telescópica de los inversores que nos tienen que prestar el dinero necesario para seguir viviendo, lo que menos nos vale es que sigamos acuchillándonos entre nosotros y ahondando en esa tradición tan ibérica del “y tú más”. Y lo que más nos convendría es que se fijase una postura más o menos común en aquellos asuntos que consideremos que son los grandes temas de Estados. ¿Es tan difícil? ¿No convenimos todos en que estamos atravesando el momento más agobiante como país desde el inicio de la Transición? ¿Entonces por qué no llegamos a algún tipo de pacto como los de La Moncloa?
Para que quede bien claro: no voy de utópico ni de ingenuo. Lo que sostengo es que hay espacios en los que obligatoriamente hay que buscar el entendimiento en pro del bien común. Y que esa responsabilidad es la que distingue a los políticos cortoplacistas de aquellos cuya altura de miras les hace anteponer los intereses del Estado a los de su propio partido.

Hace falta un debate más sereno y racional sobre las cuestiones que nos afectan. Y, de paso,  que nos traten a los españoles como a mayores de edad con el suficiente criterio y madurez como para saber a qué nos enfrentamos.
Si nos fijamos en las actuaciones de esta pasada semana del Gobierno, está de más ese despotismo ilustrado que parece haberse imbuido en un presidente que es capaz de anunciar un recorte en educación y sanidad de 10.000 millones en el tercer párrafo de una nota de prensa; está de más esa alergia hacia los medios que no puede entenderse más que como el desinterés de Rajoy de dar cuentas a los ciudadanos donde corresponde: en el Parlamento y en los medios de comunicación… y están de más esas puyas absurdas que le clava a Andalucía y que dañan ese pretendido consenso que tanto se ansía.
Y, por cierto, los clamorosos fallos en comunicación, con notas surrealistas y con desmentidos aún más esperpénticos como el que le hizo el dirigente del PP Carlos Floriano al todopoderoso ministro de Economía, Luis de Guindos, perjudican también nuestra imagen como país, pero si además se complementan estos errores con esa dificultad para trasladar a la opinión pública el estado de la situación y la necesidad de los ajustes, entonces es que este Gobierno, sólo cien días después de empezar a trabajar, tiene, aparte del problema de la deuda, un problema de dirección política más que preocupante. No solo vale con pensar que se tiene razón en lo que se hace. También hay que saber explicarlo. Y en esto último están fallando, de momento, estrepitosamente. Y si no se lo creen, pregúntenle a Javier Arenas. A ver qué les dice.

13
Abr/2012

Obsesionados con Andalucía

Soy alérgico a eso de envolverse a banderas patrióticas para defenderse de supuestos agravios, pero hay algo que no me cuadra en ese aluvión de desconsideraciones  que llegan a Andalucía desde la Moncloa y sus aledaños. El último en apuntarse al despotrique ha sido el secretario de Estado para las Administraciones Públicas, Antonio Beteta, quien ha advertido que Andalucía será intervenida si no adapta su presupuesto al plan de ajuste decretado por el Gobierno. Un par de puntualizaciones al respecto. Primera: si el Gobierno está tan preocupado por las cuentas de Andalucía, que más o menos está en el pelotón de los intermedios en el ránking de comunidades deudoras, quiero suponer que entonces estará dispuesto a mandar a los geos o a los antidisturbios a que intervengan las cuentas de los consejeros de Hacienda de Valencia o de Murcia, regiones gobernadas por el PP cuyos saldos son mucho más que deprimentes. Y segunda: no se puede ser más irresponsable. Si el mismo Rajoy se ha hartado de decir que es una deslealtad que dirigentes como Sarkozy o Monti pongan a España como ejemplo de lo mal que le puede ir a un país, no hay quien entienda que su equipo económico más cercano se hinche de extender las sospechas más truculentas sobre la región más poblada del país. ¿O es que se creen que estas dudas no llegan también a las bolsas, a los inversores y a las redacciones de los principales diarios económicos europeos? Se observa una cierta esquizofrenia en el búnker monclovita. El doctor Jekyll pide responsabilidad a los europeos para luego transmutarse en un Mister Hyde disfrazado de pirómano dispuesto a incendiar el bosque autonómico por su fijación obsesiva con Andalucía. Rajoy hace bien en llamar a la calma de todos, pero sería conveniente que empezara por pedírsela a los suyos.

11
Abr/2012

¿Por qué se paralizaron las obras del Metro?

Este martes participé en una mesa redonda moderada por Pepe Fernández sobre la Expo del 92 con dos contertulios extraordinarios: Ignacio Montaño y Manuel del Valle. Ambos contaron muchas anécdotas sobre los preparativos de la Expo que dejaron enganchados a todos los que estábamos allí presentes, en la cuarta planta de La Casa del Libro de Sevilla. Historia pura de esta ciudad contada por quienes la vivieron y la hicieron. Tras una pregunta acerada de Pepe Fernández sobre porqué se paralizaron en los ochenta las obras del Metro, el exalcalde se empecinó en contar su versión de uno de los mayores fiascos de las últimas décadas. “Pesaron muchas razones técnicas”, vino a decir, “pero lo que de verdad hizo que paralizaramos las obras del Metro fue que Felipe González nos dijo en un almuerzo en la Moncloa que teníamos dinero para las autovías y para el AVE, pero que para el Metro ya no había. Ahí decidimos que no podíamos seguir con su construcción”. Pues bien, bueno es saberlo, aunque sea con tantos años de retraso. Igual esto se ha dicho ya antes, pero reconozco que soy de esos miles de sevillanos que creíamos que las obras del subterráneo primitivo se pararon por los problemas técnicos y la intensísima campaña gestada contra su construcción. ¿Se dijo entonces que en realidad lo que pasaba era que no había dinero para acometer esta obra de tanta envergadura a la misma vez que se invertían cientos y cientos de millones para la Expo del 92? Con sinceridad, creo que no fue así. Y si me equivoco, que me corrijan, por favor. ¿Y porqué, pues, no se dijo con sinceridad lo que pasaba? ¿No lo habría entendido la ciudadanía? Supongo que sería por algo de esto último, pero si es así, no estaríamos más que ante otro ejemplo en el que nuestras autoridades demostraron que no aceptan que sus ciudadanos son lo suficientemente maduros para aceptar cuestiones que, en un momento dado, puede que hasta estuvieran justificadas. 

P.D. Manuel del Valle puso también en cuarentena la futura ampliación de la red del Metro de Sevilla. Viendo la situación económica y lo que vale hacer una línea, cualquiera no está de acuerdo ahora con él.

09
Abr/2012

Rajoy y lo ‘intocable’

Una de dos: o bien Rajoy ha cometido una falta de respeto al permitir que se anuncie un recorte de 10.000 millones de euros en sanidad y educación en un párrafo escondido de una nota oficial emitida tras una reunión con sus ministros económicos o bien es que ha vuelto a sufrir un ataque letal de descoordinación informativa que sume en el desconcierto a medio país. Un dislate elevado al cubo, aunque bien visto pueden ser hasta las dos cosas a la vez y que lo que haya pasado es que haya querido mandar este mensaje no es a los españoles sino a sus colegas gubernamentales de Alemania y  Francia, a los jerifaltes del BCE y a los brokers de las bolsas continentales. En cualquiera de las hipótesis, hoy no ha demostrado firmeza, sino ansiedad ante los resultados cosechados por unas reformas y unos presupuestos que por ahora no hacen mella en una prima de riesgo que vuelve a estar disparatada. El presidente parece obsesionado por soltar lastre público a velocidad supersónica para contentar a las autoridades europeas, lo cual no es malo de por sí ni mucho menos. El problema es que se puede llevar por delante mucho más que ese pretendido lastre. O ya me dirán ustedes cómo se recorta esa cantidad de dinero en derecho y educación sin tocar derechos sociales. Lo veremos pronto.

08
Abr/2012

Una España devaluada

Cuando el premio Nobel de Economía Paul Krugman vaticinó hace tres años en una conferencia en Sevilla que en España se tendrían que devaluar los salarios un 15% para salir de la crisis, muchos sonrieron con un escepticismo condescendiente. Hoy, esas sonrisas y las de tantos otros se han quedado heladas. No solo se están devaluando los salarios. Lo grave es que se está devaluando el país.

Si nos abstraemos de la contienda gritona en la que se ha convertido el debate político nacional, todos convendremos en que la situación es de tan extraordinaria gravedad que no solo es razonable sino  urgente la adopción de medidas drásticas de ajuste para que los mercados confíen en la seriedad de España. Podremos estar o no de acuerdo con algunas de las decisiones tomadas, pero salvo los que viven en un reino de utopías en el que los malos malísimos en forma de mercados quieren hundirnos, el resto sabemos que, pese a lo que nos pese, hay que redimensionarse a la baja y pagar nuestras deudas para sanear nuestra economía. No hay otra opción más allá del recurso al pataleo. O cumplimos con lo que nos hemos comprometido o viene alguien integrando una troika de eurofuncionarios y nos obliga a cumplir por las bravas con la reducción del déficit. Lo demás son ganas de ser nostálgicos o de soñar con rebeldías imposibles.

Ahora bien, no podemos caer en el fatalismo de pensar que sólo saldremos de esta megacrisis flagelándonos con unos recortes draconianos hasta la asfixia. Si hay que ajustar, se ajusta, pero cuidado con extender este manto de angustia y depresión plañidera, porque igual el remedio adoptado se rebela como el síntoma de una enfermedad mucho más grave que no sepamos ya ni cómo resolver.

Lo dicen todos los expertos: hay que gastar mucho menos y acomodarnos a una situación en la que ya no tendremos el dinero del que disponíamos en los años de la abundancia, pero sin querer hacerlo todo de una sola vez, machacando los pilares del Estado del Bienestar, y, desde luego, adoptando en paralelo propuestas que animen la actividad económica. Si no, llegará el día en el que olvidaremos que nuestro gran problema es que no somos capaces de generar ingresos para alimentar la maquinaria. Es una cuestión de sentido común: ¿Recortes? Sí, pero también un desfibrilador para evitar que esta recesión aguda termine por matarnos.

Grafismo JCB 08-04-12 ok

Y, por cierto, hacen falta también muchas más explicaciones de lo que está pasando y de lo que se está haciendo. Rajoy no puede vivir por mucho más tiempo hablando de la herencia que ha recibido. Se han acabado las excusas. Zapatero ya es historia y los ciudadanos juzgan a quien está en la Moncloa, no al que estuvo antes.

En ese sentido, el PP, al que no hay que negar que ha tenido el valor de emprender un programa amplísimo de reformas en tan solo cien días, tiene un problema de comunicación y otro de credibilidad.

Mientras sea Montoro, al que Dios no ha mandado por la senda de la comunicación verbal, el que tenga que dar explicaciones, mal lo tiene el Gobierno. No sé a qué espera Rajoy para comparecer en alguna entrevista en prime time en TVE, que para algo sigue siendo la televisión pública de todos los españoles.

En cuanto al segundo, tiene que ver con esas frases tan tremendistas que se decían en la oposición y que ahora suenan a sarcasmo. No se puede afirmar hasta la extenuación que no se van a subir los impuestos, que jamás se abaratará el despido o que una amnistía fiscal es una ocurrencia inasumible para luego tardar dos meses en desdecirse de todo. Eso, y presentar unos Presupuestos con tanto retraso para no incomodar a tu candidato en Andalucía, no hace más que malgastar el caudal de credibilidad de un partido que ganó en noviembre las generales de una forma aplastante.
Y, por último, Andalucía. Más allá del escenario endiablado que dejan estos Presupuestos al futuro Gobierno de Griñán, emparedado entre la asfixia a la que le condena el Gobierno central y el izquierdismo de salón de IU, sonroja pensar la tranquilidad con la que el Ejecutivo de Mariano Rajoy se ha cargado el compromiso del Estatuto de Autonomía para el destino de las inversiones en Andalucía. Si se recorta, se recorta para todos, pero sin romper con los criterios de equilibrio inversor aprobados por las comunidades en sus respectivos estatutos.

03
Abr/2012

Ajustes hasta la asfixia

Rajoy no iba de farol. Una pena. Anunció unos presupuestos durísimos y se ha quedado hasta corto. No son duros: son draconianos. Los PGE  confirman la certidumbre de los augurios que hasta hace poco calificábamos de apocalípticos: viviremos peor que antes. No hay otra.  El tajo es descomunal y afecta también a las partidas del gasto social. El detalle de los Presupuestos Generales del Estado presentados hoy por ese ‘estratega’ de la comunicación verbal que es Cristóbal Montoro es la señal inequívoca de que el sacrificio incluye una auténtica regresión. ¿Es lógico llegar hasta este punto? O mejor dicho, ¿Podemos llegar hasta este punto? Los números tal vez indiquen que sí, pero son fríos: ni sienten ni padecen. En cambio, quienes sí sienten y padecen son los ciudadanos, que tienen derecho a que les expliquen mejor los porqués de un sacrificio mastodóntico que marcará el devenir de este país en los próximos años. De momento, nos dejan a todos con una sensación de asfixia de la que será difícil desprenderse.