Las cosas, como son. Si hace un par de meses me dicen que el tipo que ha perdido cuatro millones de votos y ha dejado el PSOE en 110 escaños en la Carrera de San Jerónimo se presenta como candidato a secretario general de los socialistas y gana, sostendría que alguien está carburando mal. Y si, además, me sueltan que el congreso se va a celebrar en Sevilla y que José Antonio Griñán saldrá debilitado de él, descartaría la hipótesis por insensata y absurda.
Bueno, pues todo esto ha sucedido. Rubalcaba ha pasado la reválida tras superar a una aspirante, Carme Chacón, que se lo ha puesto más que difícil con una campaña que ha conectado con lo emocional llamando a salir del marasmo depresivo. Y Griñán, por mucho que se disfrace y se quieran emplear los eufemismos de guardia que se utilizan siempre en estas ocasiones, pierde su apuesta sin que nada pueda maquillar el fracaso.
El primero que lo sabe es él mismo. Y con él, su ejecutiva, que había garantizado a Chacón los votos de la federación más importante de España y se ha quedado petrificada por un resultado que sólo contemplaba en sus peores escenarios.
Rubalcaba ha ganado muy justo. Sólo 22 votos después de hora y media de recuento que tenía desesperados y tensos hasta la exasperación a muchos de los que se encontraban ayer en el Hotel Renacimiento. Pero le vale. Zapatero ganó por muchos menos frente a Bono y ha estado doce años presidiendo las reuniones en Ferraz. Ahora, ha ganado el candidato que ha ofrecido más seguridad y solidez a sus compañeros frente a la aspirante que se empeñó en una campaña emocional muy efectiva y agitadora. Lo ha conseguido a medias. Y tiene un grandísimo mérito. Pero no le ha valido.
Lo que tiene Rubalcaba por delante asusta. Ya pueden decir lo que quieran, pero lo cierto es que el partido está ciertamente fracturado y el nuevo secretario general necesitará mucha mercromina para sanar unas heridas que tienen pinta de hacer metástasis . Y ni les cuento si hablamos de Andalucía, donde el paisaje no puede ser más enrevesado y complejo para los intereses de un PSOE que afronta dividido y en medio de una bronca antológica (el caso de Sevilla es de estudio sociológico) unas elecciones autonómicas en las que lleva, según las últimas encuestas, unos diez puntos de desventaja frente a un PP crecido que no se ha visto en otra y acaricia ya la conquista de San Telmo.
La dirección del PSOE andaluz, con Susana Díaz a la cabeza, apostó con todas sus fuerzas y energías por Carmen Chacón y aseguró que el sentir mayoritario de los socialistas andaluces era que había que apostar por la exministra de Defensa. Pues bien, su candidata ha sido derrotada, y eso es un hecho inobjetable que obliga a pensar en que tenían razón aquellos que se escandalizaban por estas tres cuestiones: 1. La propia celebración del congreso a solo 50 días de las elecciones autonómicas con lo que eso podía significar de visualización del enfrentamiento. 2. La elección de Sevilla como sede, por cuanto que se arriesgaban a que se mostrara que el PSOE andaluz no era capaz de ganar en campo propio. Y 3. El apoyo explícito del PSOE andaluz a Chacón en las ultimísimas horas pese a que sabía que la pelea estaba igualadísima.
Sobre esto último, cabe hacer una última consideración. Nadie ha obligado a Griñán a ponerse en esta situación. Ha sido él quien se ha colocado en esta posición tan difícil. Tenía su derecho a posicionarse y a tener su “corazoncito” donde quisiera, se ha arriesgado y ha perdido. Pero sigo pensando que se ha aventurado demasiado y sigo sin encontrar razones para semejante operación. Ahora se le nombra presidente del partido para ‘neutralizar’ la idea de que sale derrotado, pero sirve de poco.
En favor del PSOE hay que subrayar que lo que se ha vivido este fin de semana en el Hotel Renacimiento es, pese a algunos excesos, un ejercicio democrático que para sí quisieran otros partidos. Pero sale demasiado tocado cuando no quedan ni dos meses para unas elecciones en Andalucía y todavía queda por delante la pelea de las listas y una campaña que, de por sí, va a ser durísima. Al PSOE andaluz, en este último año y medio, le ha pasado de todo. Lo último, este harakiri tan inoportuno..


andaluz2012 · 5 Febrero 2012 a las 20:56
Enhorabuena por el artículo. Análisis certero e inteligente. Nunca he visto tanta unanimidad en el análisis del fracaso de Griñán y todo lo que conlleva. Desde El País a La Razón, desde el ABC a Público, desde Diario de Sevilla a El Correo de Andalucía, todos coinciden en lo mismo, algo habrá de cierto, ¿no? y algo se habrá hecho muy mal para que con todo a favor uno termine haciendo en ridículo de tal forma. Además hay un detalle que casi todos los periodistas han pasado por alto y a mí me parece indicador del estado del personaje. Griñán no ha estado a la altura de un Presidente de un Congreso como este, más aún por momentos su actuación ha sido esperpéntica como cuando comenta el sistema de votación y “los tiempos”, o cuando pregunta a micrófono abierto “¿Está Alfredo?” o su falta de tacto para dar seriedad y solemnidad a lo que debía tenerlo, aquello no era un encuentro de amigotes… Impresentable. No sé como este personaje nos ha estado engañando durante tantos años…Ya todos los andaluces sabemos quién es Griñán.