Asuntos propios | El blog de Juan Carlos Blanco

Archive for Febrero 2012

Feb/12

26

Primavera valenciana

Quería antes que nada precisarles algo sobre la lamentable actuación de algunos agentes policiales en las puertas de un instituto de educación secundaria de Valencia y el desvarío al que ha conducido: de la mal llamada primavera valenciana me inquieta hasta el mismo nombre, ese apodo cibernético y mediático con el que se ha querido asimilar lo que ha pasado en la capital del Turia a la rebelión que estalló en Praga en la primavera del 68 y a la que reventó la Plaza de Tahrir de El Cairo hace ahora poco menos de un año. En el primero de los casos, miles de estudiantes checos se jugaron literalmente la vida enfrentándose a los tanques soviéticos en busca de la libertad que jamás conocieron. Y en el segundo, otros jóvenes simplemente armados con sus teléfonos móviles hicieron caer el régimen corrupto de Hosni Mubarak. Pues bien, querer comparar estos desafíos colosales contra el totalitarismo que se han ganado su sitio en los libros de historia a cambio de la muerte de muchos de quienes los protagonizaron con lo que ha ocurrido estos días en Valencia es una comparación que en mi opinión llega a ser ofensiva. O cuanto menos, frívola. Demasiado frívola.
Es de ley remarcarlo desde un principio para evitar que los apasionamientos propios de la refriega vivida no enturbien todavía más el análisis de estos hechos. Por si algún enfebrecido no se ha dado cuenta, la España de 2012 no es ni la Checoslovaquia comunista de 1968 ni el Egipto controlado por Mubarak. Es un sistema democrático perfectamente homologado en el que las fuerzas de seguridad detentan el uso legal de la violencia para el mantenimiento del orden público. Y desde luego éstas no constituyen ningún brazo armado de un supuesto régimen totalitario que sólo está en la mente de los más delirantes. Lo que digo es una obviedad, pero es que a veces hay que recordar las obviedades más gruesas para evitar que la amnesia colectiva haga disparatarnos a todos.
Dicho esto, y a salvo de exageraciones absurdas, sí que conviene recordar una vez más que lo que hemos visto en Valencia esta semana dista mucho de lo que se le debe presumir a unos profesionales de la seguridad y, por el contrario, se acerca demasiado a un ejercicio puro y duro de brutalidad, incomprensible e injustificable en una sociedad moderna y democrática como la española. No es sólo un error puntual. Y desde luego no se puede minusvalorar ni la crueldad de algunos agentes ni tampoco la reacción torpe, lenta y hasta estrambótica de algunos de nuestros gobernantes.
Es duro decirlo de este modo, sin matices que atenúen esta apreciación, pero es que no hay más remedio que pensar así después de contemplar esas imágenes que muestran una violencia tan desproporcionada de la que han sido víctimas unos chavales que protestaban por el corte de la calefacción de su centro educativo.
No hay excusa para una actuación así. ¿O es que alguien puede explicar por qué un agente estampa a dos chicas frente a un coche con esa violencia tan desmedida? Y se equivocan quienes justifican a los agentes haciendo ver que lo de Valencia era mucho más que una simple algarada de niños y que lo que allí pasó fue fruto de una confabulación de grupos antisistema que provocaron a la Policía para que ésta actuase así. Lo siento, pero eso no cuela. Que un chaval grite, se queje o se pueda exceder algo en una manifestación no le convierte de forma automática en un alevín de la kale borroka. Pero hay más, si entre quienes acudieron a la manifestación del instituto hubo jóvenes que pudiéramos calificar de antisistema, eso tampoco habilita a la Policía para actuar de una manera tan exagerada.
Todo lo ocurrido en Valencia ha sido un auténtico desatino, empezando por los policías que estamparon a las niñas contra un coche, siguiendo por esa joya policial que dijo que los manifestantes eran “el enemigo” y terminando por el ministro Wert, quien, desatado en su papel de azote de la progresía, ha terminado por acusar a los socialistas de estar con los violentos.
La Policía no está para dar problemas, sino para solucionarlos. Y en este caso, por desgracia, ha estado más del lado del problema que de la solución. ¿Qué debe hacer el Gobierno ante esto? No es cuestión de empezar a pedir cabezas sin ton ni son, pero sí de que se asuma que si se han cometido excesos, como ha reconocido el propio Gobierno, que se abra una investigación interna y que ésta concluya con la depuración de las responsabilidades que correspondan a cada cual, que no es poco.
El malestar generado por la crisis, por los fuertes recortes sociales emprendidos para reducir el déficit y por medidas como la reforma laboral auguran para los próximos meses en las calles de este país algo más que una simple primavera valenciana. Razón de más para que todos, y sobre todo quienes detentan ese uso legal de la violencia, sepan mantener la calma en el uso de sus atribuciones. Son profesionales y tienen que estar preparados para estas situaciones. Y no hay nada más nocivo para la imagen de nuestras fuerzas de seguridad que la posibilidad de que cunda la idea de que pueden actuar de forma irracional y arbitraria ante un conflicto de orden público en la calle.

En twitter: @juancarlosblanc

Feb/12

23

CaixaForum contra la atonía

Estamos tan acostumbrados al apocalipsis diario de los proyectos que se abortan por falta de trapío que cuando llega una propuesta de gran envergadura y vemos que tira hacia  adelante sin mayores alarmas nos palpamos la ropa preguntándonos dónde estará el truco. Algo de esa sensación he tenido tras conocer la aprobación por la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico del proyecto de rehabilitación de las Atarazanas para su utilización como sede del CaixaForum de Sevilla. Comparado con otros debates como el de la Torre Pelli o el de las propias setas de la Encarnación, las polémicas suscitadas en torno a la intervención de Guillermo Vázquez Consuegra en los antiguos ‘astilleros’ de la ciudad son simples escaramuzas propias de los obsesionados con modelar la ciudad a su único antojo. En Sevilla recibimos demasiadas veces con fanfarrias propuestas cuya inconsistencia es clamorosa. Pero este no parece el caso. Más bien es al contrario. Eso que gana la ciudad, necesitada de estímulos tan sonoros como el de esta apuesta enclavada en pleno barrio del Arenal.

Feb/12

19

La prima de riesgo de Arenas

Soy de los que no hace tanto tiempo pensaba que el PP lo tenía muy difícil para gobernar en Andalucía. No digo que metafísicamente imposible, pero casi. Era lo lógico, ¿no? ¿Quién se iba a imaginar hace ahora cuatro años que el PP, diez puntos por debajo del PSOE, con un Rajoy machacado por los suyos y un Javier Arenas triplemente derrotado en las urnas, iba a tener todas las papeletas para ganar en marzo de 2012? Seamos sinceros: ni los más hooligans del partido de la gaviota.

Ahora todo ha cambiado. Quienes pensaban que se necesitaba una conjunción de astros para que el PP tuviera opciones reales de gobernar en Andalucía han visto cómo se ha producido esa ecuación impensable y hasta Javier Arenas, a quienes algunos le recuerdan por las redes sociales que lleva 30 años perdiendo elecciones en su tierra, tiene que quitarse de encima a todos aquellos que huelen las victorias y se le acercan diciéndole que siempre creyeron que “Javier llegaría a San Telmo”.

No hacen falta canonizaciones laicas como la de este fin de semana en Sevilla Este para lanzar a un candidato que ya está lanzado, pero por si acaso, las huestes conservadoras (vale, y también de centro, para que no se enfade Arenas) ya se están afanando en rendirle pleitesía a quien tiene la misión de conquistar la última reserva india del PSOE en el suelo ibérico, si hacemos la salvedad del experimento vasco de Patxi López, apoyado, no lo olvidemos, por el PP de Basagoiti.

No lo tiene tan fácil como algunos creen. El PSOE, pese a todo, sigue siendo el PSOE, y salvo que el excéntrico de Sánchez Gordillo siga reclamando su cuota de protagonismo después del paso por las urnas, puede revalidar el gobierno de la Junta gracias a un pacto con Izquierda Unida si el PP no logra la absoluta. Bueno, excepto si IU emula a sus colegas extremeños y se pone a jugar a los kamikazes, que tampoco es totalmente descartable.

Si gana y logra gobernar, no le pienso quitar un solo mérito al futuro presidente de la Junta. Pero es una obviedad que ese triunfo se cimentaría sobre factores que no solo tienen que ver con su trabajo en Andalucía en estos últimos años: 1. Una crisis galopante que se ha llevado por delante al Gobierno de Zapatero provocando la mayor erosión del PSOE desde la transición. 2. Unas tasas de paro insoportables que en Andalucía superan el 30%. 3. Un escándalo tan grave como cutre y sonrojante en forma de ERE falsos y ayudas a empresas en crisis que se daban con una ligereza que asusta. 4. La división interna de un PSOE que no ha digerido la transición de Chaves a Griñán y camina hacia una fractura peligrosísima y 5. El desgaste de la marca socialista entre una parte de la ciudadanía después de 30 años de poder.

Una combinación letal para un Partido Socialista que anda buscándose a sí mismo y que bastante hace intentando que los andaluces valoren como se merece los avances alcanzados en materias como la sanidad, la educación, los servicios sociales o las infraestructuras. En fin, en lo que hasta hace no muchas semanas todos creíamos que era el inamovible Estado del bienestar.

¿Factores que pueden cambiar esta posibilidad clara de victoria? Hay un par de ellos entran de lleno en el terreno de las primas de riesgo: el primero es la subida de impuestos que los trabajadores por cuenta ajena han empezado a ver en las nóminas del último mes. Y el segundo es el impacto que pueda tener en las urnas una reforma laboral que seguramente sea ineludible en un país que camina hacia los seis millones de parados, pero que implica un recorte de derechos laborales que, en algunos casos, son terribles.

¿Pueden cambiar estas medidas el resultado del 25-M? ¿Le dan aire a un PSOE que puede salvar la Junta a poco que se encrespen más los ánimos de una ciudadanía asfixiada por la crisis? Pues no lo sé. Es difícil que ocurra y será complicado que se cambie el paisaje electoral previsto. Pero cualquiera sabe. Esta crisis es tan mastodóntica que es capaz de romper los esquemas de todos. Incluidos los de un Arenas que, legítimamente, sabe que está ante la mayor oportunidad política de su carrera.

Feb/12

18

Enchufismo y coherencia

La política de enchufismo que está llevando el PP en los distritos municipales tiene poco que ver con la legalidad de los procedimientos de contratación y sí mucho con una cuestión de ética, de estética y, sobre todo, de coherencia. No se puede vociferar blandiendo la espada de los mil años de honradez para, a las primeras de cambio, montar una estructura afín en la que el requisito indispensable para trabajar en el Ayuntamiento sea la pertenencia al partido que gobierna o las relaciones de cosanguinidad o amistad con los nuevos dirigentes municipales. Por mucho que saque nuevas facturas de los cajones para intentar contrarrestar una información que les perjudica, el PP no puede justificar lo injustificable. Hay cosas inexcusables, y la doble moral es una de ellas. Urge una respuesta que vaya más allá del “y tú más” y aclare a qué viene esta invasión de adeptos del PP en cargos que para nada son de confianza. Si no, el Gobierno municipal, con Juan Ignacio Zoido a la cabeza, empezará a perder el crédito  de los ciudadanos. No hay otra.

Feb/12

16

Esto no hay quien lo calle

Llegó el miércoles a Sevilla Doña Pilar de Borbón y mandó callar a la prensa por el caso Urdangarín. Es humano su comportamiento, pero también es un tanto reprochable. Se comprende su desazón por el martirio que está sufriendo su sobrina, la Infanta Cristina, a cuenta de las andanzas de su marido. Y hasta podemos aceptar que no todo vale y que tampoco se pueden montar circos mediáticos donde se lincha a los personajes públicos como carnaza para el público sediento de sangre real. La presunción de inocencia está para algo y no se puede tirar al contenedor porque no es reciclable. Pero el que haya excesos no faculta para ir mandando a callar a los periodistas como quien se acerca a una frutería a pedir medio kilo de naranjas. No hay que darle más importancia de la que tiene a esta inconveniencia ni hay que pensar que con ella se está atacando a la prensa libre de una sociedad democrática o algo así por el estilo. Pero hay que asumir la realidad. Si un juzgado está investigando al yerno del Rey por una supuesta apropiación indebida de fondos públicos y un rosario más de supuestos delitos, eso no hay quien lo calle. Al menos, hasta que termine este proceso. Y puede que ni entonces.

Feb/12

13

¿En qué está el PSOE andaluz?

Uno pensaba que a estas alturas de la primavera el PSOE andaluz estaría arremangado en una campaña asfixiante de denuncia de las consecuencias de la reforma laboral y de la subida de impuestos decretadas por el Gobierno de Mariano Rajoy en los dos meses cortos que lleva en ejercicio. Pues no, se ve que hay algo que les impide encomendarse a estos menesteres. Antes de ponerse a ello tienen que terminar con ese fino trabajo de desintegración que puede apuntillar su derrota el 25 de marzo. Tras la explosión nada controlada de Viera de este domingo, el PSOE andaluz dirigido por José Antonio Griñán y susana Díaz se ha adentrado en un escenario diabólico para sus intereses. La visualización hasta extremos delirantes de su división interna entre algo más que rubalcabistas y griñanistas y la clamorosa falta de  alguien que ponga sobre la mesa cualidades tan ‘revolucionarias’ como el equilibrio, la cordura y el sentido de la autoridad han convertido la discusión poscongresual en una escenificación adelantada del vuelo bajo rasante de cuchillos que se avecinaba para el 26 de marzo. Si luego pierden, la culpa no será de esta crisis sino de esa combinación letal que forman la crisis, el paro, la gestión de los ERE y la pulsión de cambio que acarrean los treinta años de poder ininterrumpido del PSOE en Andalucía. Pero no lo neguemos: este espectáculo de canibalismo retransmitido hasta por el twitter no hace más que apuntalar esa derrota que algunos, y ahí pongan los nombres que quieran, parecen ganarse a pulso.

Feb/12

12

Enfangados en una torre

pandeletPocas veces una polémica ha tenido tantas aristas e intereses superpuestos, cruzados, legítimos y algunos dicen que hasta ilegítimos como la que está teniendo por objeto estas semanas la construcción de la torre Pelli en el sur de la Cartuja. ¿A qué estamos jugando en toda esta historia? ¿Qué se está dilucidando? ¿Se trata de una cuestión patrimonial y urbanística o ha excedido tanto sus bordes naturales que se ha transformado en otro episodio más de ese combate cansino y aburrido a más no poder que se celebra en Sevilla cada dos por tres entre las fuerzas de la progresía autoerigidas en apóstoles de la modernidad al modo hispalense y las que, en el otro bando, representan ese conservadurismo vetusto ansioso de defender las esencias sacrosantas de la ciudad?
Pues seguramente la respuesta es que hay un poco de todo esto que acabo de contarles y también seguramente algunas cuestiones más. El debate sobre la idoneidad del rascacielos del arquitecto argentino y sobre las repercusiones que tendría que Sevilla perdiera la consideración de Patrimonio de la Humanidad para el Alcázar, el Archivo de Indias y la Catedral está sacando a la vez lo mejor y lo peor de nosotros mismos.
Y así, del mismo modo que podemos reconocer que está mostrando nuestra capacidad de poner legítimamente en cuestión lo que entendemos que podría romper el paisaje y hasta el alma de la Sevilla que todos deberíamos respetar y mimar, también hay que asumir que expone en toda su virulencia ese talento innato para destruir todo lo que se mueve que está en el ADN de esos sevillanos de bien que tanto se enorgullecen de sus dignos portes y sus miradas altivas.

Permítanme una obviedad casi tan grande como la misma torre. Pese a lo que digan algunos, aquí no ha venido nadie con un parche de bucanero y una legión de excavadoras piratas transgrediendo las más elementales normas urbanísticas hasta lograr que le aprueben un rascacielos de 178 metros de altura. Salvo que un tribunal dicte lo contrario, y eso está más que por ver, la torre cuenta con todos los parabienes urbanísticos y ha habido tiempo más que suficiente en su proceso de tramitación para debatir sobre su idoneidad. No caigamos en el argumento fácil de hacer ver que el promotor está erigiendo el rascacielos a velocidad de neutrinos para que no haya quien tire luego la torre.

A Cajasol, no se nos olvide, le ampara el derecho establecido y si le debe algo a alguien a estas alturas es a sus accionistas, que bien podrían reclamarle responsabilidades si se aviene a la paralización de la obra. Y al Ayuntamiento lo que le toca es defender el proyecto cuando y donde corresponda, esto es, en junio en la sede de la Unesco en París.

¿Que es el propio Zoido el que no está comprometido con la defensa de un proyecto así? Lo entiendo perfectamente. Tiene razones de sobra. El proyecto no es suyo (para muchos es un símbolo de Monteseirín casi tan demoniaco como las setas de la Encarnación) y él siempre ha mostrado reticencias hacia él. No le podemos pedir, por tanto, que sufra ahora una revelación estilo Saulo de Tarso y se reconvierta en un adalid fervoroso de la torre. No sería creíble.

Pero seamos algo más serios: el alcalde sabe que igual de importante que defender que la ciudad no pierda la calificación de la Unesco es mostrar que en Sevilla se respeta el principio de la seguridad jurídica y que los inversores que quieran arriesgar su dinero aquí estarán a salvo de vaivenes políticos que puedan arruinarles. Y tiene que asumir, en tal sentido, que debe moverse entre ambos extremos en un ejercicio de equilibrismo que le puede tener entretenido durante cuatro meses.
La situación no es compleja sino lo siguiente. Y en nada ayuda además que el debate público haya sido copado por ayatolás patrimonialistas que han decidido que su verdad es la única posible y que si hay ciudadanos que defienden la torre es porque están vendidos al capital y a la destrucción y, de otra parte, también por estetas supermodernos que reparten carnés de progre a quienes por el contrario sí han visto la luz.

Y no, todo es mucho más sencillo en este aspecto, y tiene mucho menos que ver con que a uno le guste o no estéticamente el rascacielos como con el hecho de que una ciudad no puede autorizar una inversión descomunal mediante los procedimientos administrativos correspondientes para luego asumir con una ligereza espasmódica que hay que echarla a los toriles como, por cierto, ya pasó hace 12 años cuando Monteseirín llegó a la Alcaldía y tumbó con esa misma ligereza el proyecto del edificio de Moneo en el Prado. ¿Qué menos que todas las Administraciones que son parte del conflicto se retraten con Cajasol en la defensa del proyecto, no? ¿No es lo que les pedirían a su Ayuntamiento, a su comunidad autónoma o a su Gobierno central si estuvieran en este supuesto?
Parece lo mínimo. Y eso sí, si en estos meses previos hay lugar para repensar o renegociar algunos de los términos de la construcción de la torre y se logra un acuerdo que satisfaga a todos, incluido la Unesco, pues que se llegue a ese acuerdo para evitar algo peor. Pero, de verdad, dejemos de actuar tan a la ligera a la hora de enfangarnos en este debate de la torre Pelli.

Feb/12

9

Un final injusto

Se antoja casi una quimera abstraerse de la monumental algarada política, social y mediática que ha seguido a la condena del juez Garzón. El fallo del Supremo ha derivado en un debate visceral donde no se admiten términos medios y, menos aún, un acercamiento más o menos equilibrado al asunto. No valen medias tintas: o se piensa que un grupo de magistrados facciosos ha querido cargarse a Garzón o se celebra la condena con alborozo porque se da una supuesta lección de cómo triunfa el Estado de Derecho frente a los atropellos. No participo de estas discusiones tan maniqueas ni creo que haya que ponerse camisetas de apoyo o de rechazo, pero sí que me parece importante puntualizar cuatro cuestiones: La primera es que si de verdad se ha violentado el derecho de defensa de unos encausados, da exactamente igual que éstos sean  de la trama Gürtel o de cualquier otra actividad supuestamente delictiva. Este derecho es un pilar básico de nuestro sistema judicial y hay que garantizarlo y perseguir a quien lo vulnere, ya sea el juez Garzón o cualquier otra persona.  La segunda es que, si es así, no se entiende porqué la Fiscalía Anticorrupción, el juez Pedraz y otros magistrados validaron también estas escuchas. ¿Era acaso tan raro lo que hacía Garzón o era proporcional y lógico teniendo en cuenta la gravedad del caso? . En tercer lugar, tampoco se  entiende bien que haya que ir contra Garzón con esta saña cuando seguramente se trata de un asunto cuya interpretación jurídica no pone de acuerdo ni a la propia familia judicial. Y, por último, cabe preguntarse, más allá de si tenían o no razón los magistrados que le han condenado,  si no es éste un final muy injusto para quien se ha revelado como un juez implacable con ETA, el terrorismo de Estado, la corrupción. Sinceramente, y sin ánimo de tomar partido en estas batallas ideológicas que tanto nos gustan, ¿no les parece que todo esto es un auténtico despropósito?

Feb/12

8

A fastidiar, que el mundo se va a acabar

Tenía una excelente imagen de José Ignacio Wert por sus intervenciones como tertuliano de la SER y sus artículos en El País y en otros medios de comunicación. Un tipo de gran armazón intelectual y una oratoria brillante que desplegaba con convicción sus postulados liberales en todos los foros a los que acudía, que por cierto eran una multitud. En fin, era, y supongo que sigue siéndolo, un representante de esa derecha culta y civilizada que tanto admiran los que jamás votan a la derecha. Será por eso que desatinos como el del cambio del temario de los exámenes de las oposiciones a profesor me descuadran tanto. La decisión es tan injusta y sectaria que me cuesta más de un mundo entender cómo un señor de su capacidad , de su talante y de su talento puede mostrarse tan talibán y justiciero en sus postulados. Da la impresión de que el Gobierno, pese a su rechazo frontal, acepta al final que haya oposiciones en Andalucía, pero a cambio de fastidiar hasta el infinito a quienes se vayan a presentar, no sé si para emborronar la convocatoria o por algún extraño cable que se le ha podido cruzar al ministro. Lo peor de este asunto es que es un absurdo. Se dice que detrás de esta decisión hay motivos políticos. Pues que alguien me lo explique, porque no veo yo en qué ayuda al PP de Javier Arenas que un Ministerio parezca obcecado en cargarse las ilusiones de más de 30.000 andaluces que, por cierto, votarán junto a sus familias el próximo 25 de marzo en las elecciones autonómicas.

Feb/12

5

Rubalcaba gana…¿y Griñán?

Las cosas, como son. Si hace un par de meses me dicen que el tipo que ha perdido cuatro millones de votos y ha dejado el PSOE en 110 escaños en la Carrera de San Jerónimo se presenta como candidato a secretario general de los socialistas y gana, sostendría que alguien está carburando mal. Y si, además, me sueltan que el congreso se va a celebrar en Sevilla y que José Antonio Griñán saldrá debilitado de él, descartaría la hipótesis por insensata y absurda.

Bueno, pues todo esto ha sucedido. Rubalcaba ha pasado la reválida tras superar a una aspirante, Carme Chacón, que se lo ha puesto más que difícil con una campaña que ha conectado con lo emocional llamando a salir del marasmo depresivo. Y Griñán, por mucho que se disfrace y se quieran emplear los eufemismos de guardia que se utilizan siempre en estas ocasiones, pierde su apuesta sin que nada pueda maquillar el fracaso.

El primero que lo sabe es él mismo. Y con él, su ejecutiva, que había garantizado a Chacón los votos de la federación más importante de España y se ha quedado petrificada por un resultado que sólo contemplaba en sus peores escenarios.

Rubalcaba ha ganado muy justo. Sólo 22 votos después de hora y media de recuento que tenía desesperados y tensos hasta la exasperación a muchos de los que se encontraban ayer en el Hotel Renacimiento. Pero le vale. Zapatero ganó por muchos menos frente a Bono y ha estado doce años presidiendo las reuniones en Ferraz. Ahora, ha ganado el candidato que ha ofrecido más seguridad y solidez a sus compañeros frente a la aspirante que se empeñó en una campaña emocional muy efectiva y agitadora. Lo ha conseguido a medias. Y tiene un grandísimo mérito. Pero no le ha valido.

Lo que tiene Rubalcaba por delante asusta. Ya pueden decir lo que quieran, pero lo cierto es que el partido está ciertamente fracturado y el nuevo secretario general necesitará mucha mercromina para sanar unas heridas que tienen pinta de hacer metástasis . Y ni les cuento si hablamos de Andalucía, donde el paisaje no puede ser más enrevesado y complejo para los intereses de un PSOE que afronta dividido y en medio de una bronca antológica (el caso de Sevilla es de estudio sociológico) unas elecciones autonómicas en las que lleva, según las últimas encuestas, unos diez puntos de desventaja frente a un PP crecido que no se ha visto en otra y acaricia ya la conquista de San Telmo.

La dirección del PSOE andaluz, con Susana Díaz a la cabeza, apostó con todas sus fuerzas y energías por Carmen Chacón y aseguró que el sentir mayoritario de los socialistas andaluces era que había que apostar por la exministra de Defensa. Pues bien, su candidata ha sido derrotada, y eso es un hecho inobjetable que obliga a pensar en que tenían razón aquellos que se escandalizaban por estas tres cuestiones: 1. La propia celebración del congreso a solo 50 días de las elecciones autonómicas con lo que eso podía significar de visualización del enfrentamiento. 2. La elección de Sevilla como sede, por cuanto que se arriesgaban a que se mostrara que el PSOE andaluz no era capaz de ganar en campo propio. Y 3. El apoyo explícito del PSOE andaluz a Chacón en las ultimísimas horas pese a que sabía que la pelea estaba igualadísima.

Sobre esto último, cabe hacer una última consideración. Nadie ha obligado a Griñán a ponerse en esta situación. Ha sido él quien se ha colocado en esta posición tan difícil. Tenía su derecho a posicionarse y a tener su “corazoncito” donde quisiera, se ha arriesgado y ha perdido. Pero sigo pensando que se ha aventurado demasiado y sigo sin encontrar razones para semejante operación. Ahora se le nombra presidente del partido para ‘neutralizar’ la idea de que sale derrotado, pero sirve de poco.  

En favor del PSOE hay que subrayar que lo que se ha vivido este fin de semana en el Hotel Renacimiento es, pese a algunos excesos, un ejercicio democrático que para sí quisieran otros partidos. Pero sale demasiado tocado cuando no quedan ni dos meses para unas elecciones en Andalucía y todavía queda por delante la pelea de las listas y una campaña que, de por sí, va a ser durísima. Al PSOE andaluz, en este último año y medio, le ha pasado de todo. Lo último, este harakiri tan inoportuno..

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