El barómetro de opinión pública presentado por el Instituto de Estudios Sociales de Andalucía (IESA) admite múltiples lecturas según sea el signo ideológico de quien las haga. Desde la perspectiva del PP, implica la ratificación de las decenas de encuestas que han predicho sus victorias de las municipales y las generales y que anticipan el canto del bingo en las autonómicas de marzo. Más de diez puntos de diferencia con el PSOE garantizan una mayoría absoluta holgada, con márgenes para resistir un hipotético remonte de los socialistas. Sin embargo, desde la parte contraria, también hay motivos para concluir lo contrario que el PP. El trabajo de campo de este estudio se hizo entre septiembre y octubre y dio los mencionados 10,4 puntos de diferencia, una desventaja que se ha recortado casi en dos puntos en solo un mes, si nos atenemos a los resultados del 20-N en Andalucía. Dicho esto, lo que sí que va más allá de esta disputa es un dato que sí que debiera preocupar más que mucho a los socialistas: el 72% de los andaluces consultados desea un cambio político y solo un 17% prefiere que todo se quede como está. Ahí sí que tiene tajo el PSOE. Queda saber si también lo que tendrá es algo de tiempo para revertir esta tendencia.


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