El alcalde ha cumplido con su deber de cerrar lo que inició al entregar al Embajador de España ante la Unesco el informe encargado sobre la Torre Pelli y ahora se abre el juicio que sobre el edificio hará ese organismo después de examinar también lo que tenga que decir de Icomos. Sin embargo, a mi juicio, se está dando mucha importancia al parecer de esta ong y poca a la de quienes han elaborado el de la ciudad de Sevilla, que eso es lo que es este documento, el informe de una ciudad: Alfredo Sánchez Monteseirín es hasta pasado mañana tan alcalde como lo será Juan Ignacio Zoido a partir de entonces.
Icomos tiene la misión de salvaguardar el patrimonio y el ayuntamiento, además, el de llevar su ciudad con los tiempos y proyectarla, y en este cometido los expertos escogidos tienen profesionalidad acrisolada: Montaner dirigió el equipo que cambió este territorio en una década: la A-92, el diseño del Área Metropolitana, el proyecto de Expo en la Cartuja, el Puente del Alamillo… y también la restauración de cientos de edificios históricos. Centrar la atención en si la torre se verá o no desde el centro es, sencillamente, una simpleza. La torre Swiss Re se ve detrás de la catedral de Londres, el rascacielos de Montparnasse junto al Panteón parisino… y el puente del Alamillo cierra las perspectivas de Feria y San Luís.
Hay una cuestión más importante que el reconocimiento de la Unesco: que cada colectividad deje su patrimonio a las siguientes generaciones. La civilización árabe pasó de encabezar el mundo en la Edad Media al atraso que llega hasta hoy por dejar de lado el Renacimiento. Los propósitos de la plataforma “Túmbala” pueden proporcionar emociones y sacar de la rutina a sus integrantes pero éstos deberían pensar si no están ayudando a tumbar una época, la nuestra.

