05
Nov/2014

Podemos llega para quedarse

Ya tenemos CIS. Después de una semana de especulaciones, el sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas, con caída de la web incluida minutos antes de su publicación, ha venido a ratificar lo que los rumores ya apuntaban días atrás: Podemos es la primera fuerza política en intención de voto directo. ¿Y qué signifca esto? ¿Que el partido de Pablo Iglesias ganará las próximas elecciones generales? Pues no lo sé, pero sí parece que tiene muchas papeletas para poder hacerlo. O al menos para competir de tú a tú con PP y PSOE. El CIS, como cualquier otro barómetro de opinión, no es más que una encuesta que trata de describir con porcentajes y estadísticas la realidad que nos rodea en un momento concreto. En este caso fue en pleno escándalo de las tarjetas black de Caja Madrid y la crisis del ébola.

Pablo Iglesias, líder de Podemos. / EFE

Pablo Iglesias, líder de Podemos. / EFE

¿Pero por qué en esta ocasión los medios diferenciamos entre voto directo y estimación de voto? Porque el primero, que corresponde a las respuestas espontáneas de los encuestados frente al segundo que mide las estadísticas en base a diversas variables, es donde se produce el gran cambio. Y es que por primera vez una formación ajena a PP y PSOE tiene posibilidades de llegar a La Moncloa. Bien es cierto que los expertos y los medios de comunicación trabajamos más con la intención de voto, pese a su posible cocina suele ser un dato más fiable (al menos hasta ahora); sin embargo, en esta ocasión el apoyo directo muestra una tendencia que se ha ido forjando desde los pasados comicios europeos: el hundimiento del bipartidismo. No en vano, por primera vez en nuestra democracia tres partidos optan a quedarse con el 25 por ciento de los sufragios (27,5 por ciento para el PP, 23,9 para el PSOE y 22,5 para Podemos en estimación de voto). Y es precisamente ahí donde estriba la gran revolución, más allá de quién o quiénes ganarían las próximas elecciones. Este reparto de la tarta abre un abanico de posibilidades nunca visto antes en España. Además, no conviene olvidar que Podemos apenas si tiene un año de vida.

Su impresionante recorrido tiene mucho que ver con el hartazgo de la ciudadanía, los constantes casos de corrupción que golpean a conservadores y populares y los efectos de seis años de crisis económica. Cuando las encuestas hacían hincapié en el aumento del malestar de la opinión pública, así como en la desafección hacia la clase política, PP y PSOE miraron para otro lado. Cuando los escándalos de corrupción se convirtieron en el pan nuestro de cada día ninguno de los dos grandes partidos supieron o quisieron dar una respuesta contundente ante tanto desvergonzonería. Cuando el Estado del Bienestar comenzó a menguar, unos primeros y otros después dejaron de escuchar a la calle. La irrupción de Podemos ya no causa asombro. Este CIS tan esperado no es una sorpresa. La sociedad quiere soluciones e irán tras aquel o aquellos que ofrezcan algo nuevo, algo distinto… por mucho que el cumplimiento del programa electoral sea más que dudoso o sus políticas rocen el populismo. Además, no sería la primera vez que en España un partido incumpla lo que promete.

Tal vez Podemos siga siendo una gran incógnita para mucha gente, pero ya nunca más será un desconocido. Pablo Iglesias y los suyos han venido para quedarse. Y, según el CIS, los ciudadanos parecen que quieren que se queden.

17
Sep/2014

La presidenta promete lo esperado, pero ¿será suficiente?

Susana Díaz, en el Parlamento.

Susana Díaz, en el Parlamento.

Los expertos en esto de la cosa política dicen que Susana Díaz arrasa en las distancias cortas. La presidenta de la Junta tiene la habilidad de mimetizarse con el pueblo. Tal vez sea por eso que ella dice que viene de “una casta de fontaneros” de Triana. Hoy el escenario no era la calle ni el formato el más proclive para ganarse el afecto del populacho. Pero es justo reconocer que la presidenta cumplió en su primer Debate sobre el estado de la Comunidad con lo esperado; es decir, anunció una batería más o menos novedosa de medidas para la regeneración democrática y de fomento del empleo -dos de los puntos más débiles de su primer año gestión, desdibujado por los casos ERE y los cursos de formación y la elevada tasa de paro-. Tampoco faltó la habitual ración de críticas al contrario. En este caso contra el Gobierno de Mariano Rajoy. Díaz se mostró muy dura y contundente con un Ejecutivo al que acusó de “castigar” a toda una comunidad por “razones políticas” y partidistas. Pero en este apartado se centró en la financiación y en la aplicación de un modelo que la presidenta considera injusto. Hasta el punto que anunció que llevará a los tribunales la ley de financiación y el “incumplimiento” del Estatuto de Andalucía. Según los cálculos de la Junta, la comunidad ha recibido nada más y nada menos que 8.000 millones de euros de menos estos últimos años. En el horizonte se avecina una nueva pugna por otra deuda histórica.

La cuestión aquí es si sus planes para la transparencia y contra la corrupción, sobre empleo, su defensa de la Sanidad y la Educación públicas, la reposición de la paga extra a los funcionarios así como el resto de las 25 iniciativas recopiladas este miércoles son suficientes para recuperar la confianza mayoritaria de la calle en sus políticas y la institución que representa. El problema de Díaz es el mismo que el que padecen la mayoría de los líderes de los partidos tradicionales: la gente no quiere palabras, quiere hechos. Después de seis largos años de crisis económica, recortes, pobreza y miseria como la que no se vivía desde los años de la posguerra, las promesas políticas han perdido todo su valor (si es que alguna vez lo tuvieron). Y eso a unos meses de las elecciones municipales y con el adelanto de los comicios andaluces aún en el aire es un importante hándicap.

Si quieren podemos discutir sobre la validez de esa veintena de medidas. O sobre lo bondadoso del análisis de su primer año de gestión. O sobre lo perdida que está la oposición (PP-A). Pero solo el tiempo dirá si las propuestas lanzadas hoy son las necesarias o simplemente un parche más. O lo que es lo mismo, si el discurso de la presidenta se materializó en hechos y fue suficiente para convencer a la legión de descontentos que las encuestas dicen.

02
Jun/2014

Con perspectiva histórica

La obcecación de la clase política (y también de la Casa Real) de hacer oídos sordos a las necesidades de la ciudadanía parece empujarnos hoy irremediablemente a pulsar el botón de AUTODESTRUCCIÓN. Nada sirve. Nada vale. Para algunos (muchos si utilizamos las redes sociales como barómetro de opinión) nuestro actual Estado de Derecho merece menos protección que esos antiguos edificios en los que hay que conservar por ley al menos la fachada. Aquí ni eso. Ni la Transición, ni los partidos, ni las instituciones, ni las organizaciones sociales y económicas, ni los bancos, ni la monarquía… parecen tener ya utilidad. Es como si la desconfianza, la desafección, la sospecha, la corrupción y los muchos errores cometidos a lo largo de los últimos años por unos y otros hubieran borrado todo lo bueno que España y los españoles hemos conquistado. No hay grises. Todo es blanco o negro en un maniqueísmo tan injusto como absurdo.

El rey se va. Renuncia. Abdica. Un hecho histórico que parece dar munición a quienes lideran el linchamiento público del monarca y la monarquía. Perdonen, pero conmigo no cuenten. Don Juan Carlos se va porque ha cometido errores. Unos en primera persona y otros en tercera. No obstante, dichos fallos tendrían y deberían de ser juzgados con perspectiva histórica. Tratar de restar valor político a su papel durante la Transición, junto al de los partidos, los sindicatos y la sociedad en general, sería tan arbitrario como inmerecido. Otra cosa bien distinta es el legítimo derecho de quienes reclaman la república. El camino es la Constitución. Sin embargo, ese derecho o aspiración no puede ni debe servir de excusa para enterrar la contribución del rey a la prosperidad y modernidad de España, así como en la consolidación de la democracia. Al igual que dichos méritos tampoco pueden ni deben servir de excusa a los monárquicos para corregir las equivocaciones del pasado. La autocrítica es fundamental en este momento.

Ahora el futuro de España dependerá de todos los españoles. Eso fue una de las batallas que conquistamos hace cuatro décadas.

 

 

 

16
May/2014

La necedad de Cañete

Miguel Arias Cañete y Elena Valenciano, el jueves. / EFE

Miguel Arias Cañete y Elena Valenciano, el jueves. / EFE

El candidato del PP al Parlamento Europeo, Miguel Arias Cañete, se ha convertido hoy en el protagonista político de la jornada. Y no precisamente para bien. El exministro de Agricultura se ha agarrado a la peor de las excusas para justificar su mediocre debate con la aspirante socialista, Elena Valenciano, celebrado este jueves: el machismo. Como decimos, el cabeza de lista popular argumentó primero en el programa de Antena 3 Espejo Público que ”el debate entre un hombre y una mujer es muy complicado”. Y concluyó: “Si haces un abuso de superioridad intelectual, parece que eres un machista y estás acorralando a una mujer indefensa”.

No sabemos si el exministro se considera superior intelectualmente a todas las mujeres o únicamente a Elena Valenciano. Si fuera lo primero, el candidato del PP no sólo demostraría que es un machista trasnochado sino que además estaría dando muestras de que es mucho menos inteligente de lo que él se imagina. Es más, incluso podríamos razonar que es un necio e ignorante sin temor a que nos tacharan de feministas.

Y si fuera lo segundo, habría que recordarle que precisamente en el cara a cara no exhibió su mayor sapiencia (leyó todo su discurso de los documentos que le prepararon sus asesores). En cambio, sí ha puesto de manifiesto una gran torpeza política. Con sus palabras y su negativa a disculparse está dando munición a aquellos que creen que el PP limita los derechos de las mujeres.

Pero más allá de este lamentable incidente, este episodio deja en evidencia que el machismo sigo aún muy vivo en nuestra sociedad .Demasiado. Y que lejos de lo que muchos creen, aún son necesarias políticas en favor de la igualdad. El machismo es una cuestión cultural pero, sobre todo, de educación. O, en este caso, de falta de la misma. Aunque hay algunos intelectuales que asustan.

 

 

 

12
May/2014

Apuestas que te dan dinero y otras que te lo quitan

Una jóvenes flamencas se protegen del sol. / José Luis Motero

Una jóvenes flamencas se protegen del sol. / José Luis Montero

El Ayuntamiento de Sevilla decidió, junto al sector turístico de la ciudad (o sea, hosteleros, hoteleros y demás), que la Feria de Abril de 2014 se celebraría íntegramente en mayo y que no tendría ningún día festivo. Una resolución respetable, pero con ciertos riesgos. Sobre todo, cuando una semana antes había un puente de cuatro días por el 1 de mayo que habría facilitado la llegado de muchos turistas. Pero Fiestas Mayores hizo su apuesta. Y el resultado ha sido una fiesta muy calurosa, con una ocupación hotelera que se ha mantenido al 85% y un runrún de que en esta edición ha habido menos gente en el Real. Desde luego a la hora del almuerzo. A falta de conocer el balance oficial, lo cierto y verdad es que esta Feria no pasará a la historia por ser la más bulliciosa… ya sea por las fechas escogidas, la crisis económica o el asfixiante calor. Sin embargo, nunca sabremos qué hubiera ocurrido si las decisiones hubieran sido otras. Por si acaso el Consistorio hispalense ya ha anunciado que para 2015 la Feria tendrá un día festivo (“seguramente el miércoles”, dixit Gregorio Serrano) y, además, todas las casetas podrán tener aire acondicionado (se admiten ya reservas). En definitiva, una buena semana que, tal vez (sólo tal vez), podría haber sido mejor, o excelente, o sobresaliente.

Peor le ha salido la apuesta a la empresa Pagés y a los gestores de la Plaza de la Maestranza, Eduardo Canorea y Ramón Valencia. Las ausencias de Morante de la Puebla, Manzanares, Juli, Perera y Talavante de los carteles del coliseo sevillano han tenido mayor repercusión (negativa, se entiende) de lo que Canorea y Valencia quisieron reconocer a finales de año, cuando las principales figuras del toreo anunciaron su negativa a torear en Sevilla. Entonces se habló de las desorbitadas pretensiones por parte del Club de los Cinco y de que los ganaderos merecían su lugar y su dinero. El resultado es una plaza que no termina de llenarse… ni tampoco de dar un espectáculo a la altura de lo que se espera de la Maestranza. No conviene olvidar que Sevilla es uno de los pilares del toreo y que su temporada de abono suele arrastrar a muchos aficionados de todo el mundo. No parece que este haya sido el caso. Para mal de Sevilla y los sevillanos.

Gobernar (y sus diferentes sinónimos) es elegir. Y elegir es apostar. Unas veces toca ganar y otras perder. Y aquí se ha perdido. Lo importante es aprender la lección. O eso dicen.

28
Abr/2014

Por lo civil o por lo criminal

Unos jóvenes pescan en el Guadalquivir.

Unos jóvenes pescan en el Guadalquivir.

La crisis económica nos está dejando en herencia una fiebre (horrorosa) por acortar plazos. Ya sean operaciones de envergadura o simples diligencias. Como si no hubiera un mañana o efectos secundarios a tener en cuenta. Lo cual tiene su parte positiva, pero también su lado negativo. Hay demoras necesarias, al mismo tiempo que hay papeleos burocráticos totalmente prescindibles. De otra manera no se entiende el decreto aprobado por el Gobierno andaluz que permitirá la creación de una empresa en cinco días frente a la media actual de 23. Para ello la Consejería de Economía ha eliminado un total de 64 trámites. Lo cual te lleva a pensar que durante muchos años nuestros emprendedores y autónomos han tenido que enfrentarse a un camino repleto de obstáculos… inútiles. Pero eso es motivo para otro análisis. Hoy de lo que hablamos son de las malas prisas.

En este paraje desértico que ha sido la economía española pareciera que determinados proyectos tenían que ver la luz ya fueran por lo civil o lo criminal. Un claro ejemplo de ello es el dragado del río Guadalquivir, guardado en un cajón durante una década, y que en los últimos meses algunos han querido convertir en el eje del nuevo modelo económico-industrial de Sevilla. Una escandalosa y preocupante huida de empresas y una insoportable tasa de paro parecían el caldo de cultivo ideal para promover un proyecto que como (ATENCIÓN SPOILERS) Bruce Willis en El sexto sentido estaba muerto desde el principio.

Los inconvenientes eran (y son) tantos y de tal magnitud que resulta increíble que el Ayuntamiento de Sevilla, el Puerto, los empresarios locales y los sindicatos los pasaran por alto. Bien es cierto que en juego había (y hay) 170 millones de euros de fondos de la Unión Europea así como dotar de verdadero sentido la nueva esclusa y la futura Zona Franca. ¿Pero eso es motivo suficiente para obviar la opinión de los científicos sobre las terribles consecuencias de dicho dragado en el Parque nacional y natural de Doñana? A algunos parecen que sí. Pero lo cierto y verdad es que la reactivación del dragado del río lo único que ha logrado es sumar a la confrontación entre el Consistorio hispalense y la Junta de Andalucía otro capítulo más. Y es que nuevamente algunos han querido ocultar o minusvalorar que el Gobierno central, con Mariano Rajoy al frente, tampoco ha dado su visto bueno al proyecto.

Y prueba de ello es que el Consejo de Participación de Doñana, donde están representados la Junta, el Gobierno, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, agentes sociales, económicos y ecologistas, han rechazado el plan para la recuperación de la margen derecha del Guadalquivir en el parque nacional, una de las condiciones esenciales para que se pueda llevar a cabo el dragado de profundización del río que propone el Puerto. Una derrota contundente: de un total de 42 votos emitidos, sólo tres votaron a favor.

Los impulsores del dragado parecen querer tapar el sol con un dedo. Y eso es imposible. No estamos sólo ante una cuestión política o en este caso de falta de voluntad política. Es un asunto político, económico y también ambiental. Y ello es algo que algunos han querido obviar. Ni los expertos de Doñana ni la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), imprescindible pero esta operación, están en contra del dragado. Pero sí exigen una serie de intervenciones previas que requieren tiempo y que suponen un importante coste económico. Y esos pasos, nos gusten más o menos, no se pueden saltar con crisis o sin crisis. La nueva responsable del Puerto, Carmen Castreño, parece haber entendido la magnitud del problema y la necesidad de buscar un acuerdo con las administraciones competentes para hallar una solución factible y viable. O lo que estará en riesgo será algo más que los 170 millones de euros de los fondos comunitarios.

14
Abr/2014

Corrala Utopía: gobernar, militar, enredar y confundir

Los vecinos de la Corrala Utopía muestras las llaves de sus VPO.

Los vecinos de la Corrala Utopía muestras las llaves de sus VPO.

A los pocos días de que José Antonio Griñán pronunciara su segundo discurso de investidura, el que confirmaba el primer gobierno de coalición entre PSOE e IU en Andalucía, una decena de familias ocupaba el edificio de la avenida Juventudes Musicales, en la zona norte de Sevilla, que llevaba casi dos años terminado y vacío como consecuencia del pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Esta ocupación colectiva, que se gestó para dar techo a familias con niños, ancianos y madres solteras que se habían quedado en la calle, recibió el nombre de la Corrala Utopía. Después llegarían otras, pero ninguna como ésta.

La Corrala Utopía se convirtió en el símbolo de la lucha contra las injusticias de la crisis económica, especialmente en lo relativo a la vivienda: la leonina ley hipotecaria, las abusivas cláusulas de los bancos (cláusulas suelo, intereses de demora…) o los recortes sociales. Desde un principio este movimiento contó con el respaldo de una parte de la sociedad, muy sensibilizada con los desahucios –desde 2007 en Andalucía se han llevado a cabo 45 desalojos forzosos al día, o lo que es lo mismo, más de 100.000 a lo largo de todos estos años–, y también de Izquierda Unida. Sobre todo la IU del alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo; y el portavoz del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), Diego Cañamero.

Para entonces IU ya no era un partido en la oposición, sino un partido de gobierno. O sea, una formación con la capacidad de combatir las injusticias a través de la ley y también de hacerla cumplir. Con poder. Pero también con responsabilidad. Fruto de dicha potestad, y con el apoyo del PSOE, nació la famosa y polémica ley de la función social de la vivienda, más conocida como ley antidesahucios, que preveía la expropiación temporal de aquellas casas de familias en riesgo de exclusión social y que actualmente está recurrida en el Tribunal Constitucional.

Pero más allá de su paralización, esta norma era (y es) la constatación de que había (y hay) otra forma de hacer política. El mantra que tanto IU como PSOE repiten con insistencia desde que firmaron el pacto de gobierno hace ahora dos años y que utilizan para desmarcarse de los ajustes más impopulares aprobados por el Estado. Pero esta semana que acaba de terminar algo se torció entre los dos socios. Hasta el punto que durante unas horas dicho pacto de gobierno estuvo roto. Hoy sigue herido de gravedad. El tiempo dirá si también de muerte.

A los pocos meses de llegar al poder, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, aseguró que «gobernar, a veces, es repartir dolor». Un dolor que IU se resistió a compartir cuando la Policía desalojó a las familias de la Corrala Utopía después de 690 días de ocupación ilegal y cuando parecía que Fomento y el Defensor del Pueblo estaban a punto de cerrar un acuerdo con Ibercaja para el realojo de estas personas. A partir de entonces el sentido común saltó por los aires. Si no algo más. Más que gobierno, IU y PSOE parecían unos malos protagonistas de un peor Sálvame Deluxe: ataques en las redes sociales, acusaciones y mucha confusión. Una parte de la Junta acusó a la otra de ofrecer unos pisos sociales saltándose una lista de espera en la que hay inscritos 12.000 andaluces. O sea, de actuar contra la ley. Ni más ni menos.

Una vez pasados estos días, la cuestión no es siquiera ver quiénes tienen más necesidades, si los ocupas de la Corrala Utopía o los que un día se apuntaron en un registro de demandantes de VPO y hoy continúan esperando en una casa prestada –varios colectivos ya están reclamando las mismas atenciones que la Corrala Utopía–. O no solo. La pregunta es si no había otra forma de proceder. La razón y el sentido común invitan a pensar que sí. La crisis por el realojo de estas familias derivó en un poco edificante y ejemplificante ejercicio de aquí mando yo. Pero además toda esta confrontación deja una duda grave en el aire: ¿se saltó la Consejería de Fomento las reglas del juego? Una tiene la sensación de que en todo este conflicto faltó responsabilidad política y sobró testosterona. Y que durante muchas horas IU se olvidó de que era (y es) un partido de gobierno, con la potestad y la obligación de cumplir y hacer cumplir la ley. Con el fin de evitar una injusticia en la coalición no pensaron ni un segundo en las consecuencias de su decisión y en el atropello que ésta podía suponer para otros andaluces, otras víctimas de la crisis económica, la leonina ley hipotecaria o los abusos de las entidades financieras.

Esta pasada semana IU actuó con las vísceras, no con la razón. Como si siguiera siendo aquel partido que no tenía la potestad de hacer normas que combatiesen las injusticias. Se olvidó que las corralas también eran fruto y resultado de su gestión. Mientras el PSOE quiso ser un partido de Estado, pero contribuyó a convertir Andalucía en una república bananera cualquiera.

31
Mar/2014

¿Cuál es la Sevilla del futuro?

Ciclistas pasean por el carril bici de La Resolona. / Foto: Antonio Acedo

Ciclistas pasean por el carril bici de La Resolona. / Foto: Antonio Acedo

El pasado mes de febrero la Asociación Iniciativa Sevilla Abierta lanzó a la sociedad civil sevillana una pregunta tan interesante como necesaria: «¿Quién está pensando en la Sevilla de los próximos 20 años?». Un interrogante que se ha convertido en un ciclo de conferencias y coloquios que termina hoy y del que El Correo de Andalucía ha ido dando cuenta detallada. Este lunes se presentarán en la sala teatral La Fundición las conclusiones en forma de un catálogo de propuestas aportadas por 2.014 ciudadanos representativos de esta Sevilla nuestra. Pero eso será hoy o mañana para nuestros lectores. Ahora volvamos a la pregunta inicial. ¿Quién está pensando en la Sevilla de los próximos 20 años? La respuesta más lógica y evidente sería que nuestros gobernantes, principalmente los que están en el Ayuntamiento de Sevilla, pero también los de la Junta de Andalucía e incluso hasta los del Gobierno central. Sin embargo, desconozco hasta qué punto esta contestación se ajusta a la realidad.

La crisis económica, los estrictos objetivos de déficit y de endeudamiento así como los recortes, especialmente en el apartado de inversión pública y servicios sociales, nos han encaminado a un desmesurado cortoplacismo que pone en jaque el dibujo de la Sevilla del futuro. No se trata de un mal específico de la capital hispalense, pero le afecta (o perjudica) de lleno.

Hace un par de semanas se cumplieron los 1.000 días de la apabullante victoria electoral de Juan Ignacio Zoido y el PP. Un buen momento para hacer balance de una gestión que muchos dieron por sentado que sería exitosa. No hace falta más que recordar el recibimiento que los sevillanos otorgaron al alcalde en su primer Corpus Christi. Éxtasis puro. Luego el entusiasmo ha ido bajando al mismo tiempo que las promesas electorales se quedaban en la cuneta. Pero más allá de los proyectos imposibles (Altadis, Gavidia, Artillería…), la mayoría de los cuales dependen de la colaboración con el Gobierno autonómico y de una inversión fuera del alcance de las arcas municipales, lo peor para Zoido de estos casi tres años de gestión es que no se sabe hacia dónde se encamina Sevilla, qué ciudad aspira a ser en los próximos 10 o 20 años.

Una zona franca cuya repercusión real en la economía sevillana se desconoce y la mal llamada Ciudad de la Imagen son todos los proyectos que el alcalde puede vender a la opinión pública. Pero a partir de ahí hay poco más que rascar. Bien es cierto que las actuales circunstancias económicas no son las más propicias para casi nada. Y también es justo reconocer el esfuerzo titánico de la Hacienda local (y de los sevillanos) para devolver la estabilidad financiera a las cuentas municipales. Sin duda, uno de los mayores logros de la era Zoido. Nada más y nada menos.

¿Sevilla sigue queriendo ser una ciudad sostenible que aboga por la bicicleta y los transportes públicos como alternativa al vehículo privado? ¿Sevilla apuesta por un urbanismo social y comunitario? ¿Sevilla defiende una cultura y ocio de calidad? ¿Además del turismo, qué otros sectores estratégicos quiere (o puede) impulsar Sevilla? ¿Sevilla desea incorporar toques de modernidad a sus tradiciones y tópicos más extendidos? Preguntas que hoy por hoy no tienen respuestas claras. No es lo mismo adecentar un carril bici que apostar por la ampliación de la red y la conexión con otros medios de transporte. No es lo mismo apostar por la rehabilitación de edificios que construir nuevos y más centros comerciales. Eso es la diferencia entre pensar en el día a día o a largo plazo.

Tarde o temprano la crisis económica y financiera dará paso a la recuperación y, por ende, a la inversión y la creación de empleo. Sería bueno que para entonces ya supiéramos lo que queremos ser de mayores y no añadir a seis largos años de recesión, recortes y miseria; una crisis de identidad.

17
Mar/2014

Tras el Congreso y el Parlamento… el Constitucional

Las instalaciones de la antigua mina de Boliden en Aznalcóllar.

Instalaciones de la mina de Boliden en Aznalcóllar.

En el primer encuentro que mantuvieron Mariano Rajoy y Susana Díaz en otoño pasado, nada más tomar ésta el timón de la Junta de Andalucía, ambos mandatarios se comprometieron a abrir un nuevo tiempo en las relaciones entre los dos gobiernos después de meses de mucha crispación y tensiones. El líder del PP y la dirigente con más predicamento entre la militancia socialista se prometieron colaboración y lealtad institucional. Dos cambios de estaciones después aquellas buenas intenciones quedan muy, muy lejos.

Este enfrentamiento político ha encontrado en el Tribunal Constitucional (TC) su campo de batalla predilecto. Una veintena de recursos de una y otra parte esperan respuesta del alto tribunal (ley Wert, aborto, reforma local, recortes en educación y sanidad…). Una guerra en la que la Junta y, por ende, también los andaluces salen perdiendo ya que todas estas demandas conllevan la paralización inmediata de la norma regional de turno, como ya ocurrió con la subasta de medicamentos, la ley de la función social de la vivienda (más conocida como ley antidesahucios) o ahora con la reapertura de la mina de Aznalcóllar.

El Ejecutivo del PP, amparándose en una ley franquista de 1973, alega una invasión de competencias para frenar un proyecto previsto para la primavera de 2015 y cuya puesta en funcionamiento busca reactivar la maltrecha economía de la zona –dicen los estudios que el empleo aumentaría un 35%–. O sea, trabajo en una comarca con un 30% de paro. Casi 20 recursos después, otro más no debería sorprender a nadie. Pero no es el caso. Al contrario que en anteriores ocasiones el Gobierno de Rajoy no había desvelado su oposición a esta iniciativa.

La semana pasada se celebró una reunión de la comisión sectorial entre el Estado y las comunidades y en dicho encuentro el ministro de Industria, José Manuel Soria, no alegó inconveniente legal alguno a la reapertura de la mina, que hace 16 años protagonizó uno de los mayores desastres medioambientales ocurridos en la historia de España. De confirmarse que el Gobierno ha actuado con premeditación y alevosía –la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, no anunció el recurso en la conferencia de prensa tras el Consejo de Ministros, sino que este se incluyó en la referencia que se publica después en internet–, la deslealtad sería doble: hacia la administración autonómica pero también hacia el PP andaluz. Y es que al contrario de lo que sucede normalmente en el Parlamento esta medida contó con el voto favorable de todos los partidos, incluido el que ahora dirige el malagueño Juan Manuel Moreno Bonilla.

No es la primera vez que un líder de los populares andaluces se tiene que enfrentar al fuego amigo procedente de Madrid. Pero nunca habían disparado tan rápido. Moreno Bonilla no lleva ni dos semanas en el cargo y ya tiene que dar explicaciones por una polémica decisión que el propio Gobierno evitó ofrecer el pasado viernes. La norma recurrida reserva a la Junta la actividad extractiva de la mina (como ocurría antes del desastre de 1998) y encomienda que se adjudique su gestión mediante un concurso público. Pero el Ejecutivo considera que es inconstitucional porque, según la Ley de Minas de 1973, dicha facultad corresponde al Estado.

Pero este recurso no sólo perjudica a la Junta, que había puesto muchas esperanzas en este proyecto para la creación de empleo, o al municipio sevillano de Aznalcóllar o incluso a la propia iniciativa después de que el Gobierno haya cuestionado su encaje legal; sino que deja muy tocadas las relaciones entre ambas administraciones. El consejero de Economía habló de «traición». La pregunta es evidente: ¿Y en este contexto hasta qué punto es posible la colaboración? Un ejemplo. El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, ha alcanzado un principio de acuerdo con Altadis para la reurbanización de la parcela en la que se encontraba la fábrica de tabacos en Los Remedios, donde se prevé desarrollar un centro de mayores, una zona hotelera y otra comercial, dotaciones para el distrito e, incluso, un museo.

Para todo ello necesita el aval de la Junta en forma de cambio del PGOU. Zoido le ha remitido ya una carta a Susana Díaz solicitando su colaboración. ¿Qué hará el Ejecutivo andaluz? ¿Ser parte del problema o de la solución? Lo ideal por el bien de los sevillanos es que lleguen a un acuerdo y no convertir el Constitucional en un anexo del Congreso o del Parlamento.

10
Mar/2014

El helicóptero o cómo aprender de los errores

La marcha atrás en la instalación de un avión en una glorieta de Sevilla por 180.000 euros significa que algo hemos retenido de los sinsabores de la crisis económica.

Seis largos años de crisis económica, rebajas salariales y recortes sociales nos han vuelto más conservadores con los gastos. Sobre todo a aquellos que han sufrido en primera persona o a través de familiares, amigos y conocidos las consecuencias de este tsunami financiero. En los peores momentos de esta debacle –cuando el paro alcanzaba a más de seis millones de personas o cuando el 40% de los desempleados ya no recibía prestación alguna–, las familias han continuado ahorrando. Poco. Pero han guardado (o al menos lo han intentado) parte de su salario, pensión o subsidio pensando que la situación podría complicarse aún más. Una reacción muy humana y comprensible después de estar a un paso del abismo más absoluto. Los gastos para ocio, viajes, ropa, compras varias, luz, agua, teléfono, internet… se miran ahora con lupa. Unas veces por obligación, porque hay que repartir muy poco dinero entre muchas facturas ineludibles, y otras muchas por responsabilidad e incluso temor a tiempos peores. Si algo nos ha enseñado esta crisis, es que cualquiera puede ser su próxima víctima con independencia de su puesto y preparación.

helicoptero

Desde que llegó a La Moncloa, Mariano Rajoy repite una frase con cierta insistencia: «Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades». Imagino que es su manera de hacer corresponsables a los ciudadanos de este drama sin fin y, al mismo tiempo, cómplices involuntarios de sus medidas. Puede que el presidente tenga razón y durante aquella bacanal capitalista que fueron los años del boom inmobiliario pocos de nosotros advirtiéramos el peligro al que nos encaminábamos a zancadas firmes y veloces. El problema no es que el pueblo llano no se diera cuenta, si no que los responsables políticos y económicos de aquella época (entre los que se encuentra el actual jefe del Ejecutivo) y los que les siguieron tampoco lo hicieran. La diferencia es que hoy los ciudadanos estamos pagando esa factura con una sanidad y educación menos universales y gratuitas, una justicia más cara e inaccesible, unos salarios más bajos pese a soportar la misma o mayor carga de trabajo… En definitiva, con el desmoronamiento de nuestro Estado del Bienestar. Al menos el de antes de la crisis.

Los grandes gurús de la empresa, aquellos que acaparan las listas de los hombres (ganan por goleada) y mujeres más ricos del mundo, a la pregunta de cuál es el secreto de su éxito suelen responder que el haber aprendido de los errores. Si verdaderamente esa es la fórmula para la gloria, convertir un fracaso en el trampolín para un proyecto mejor y más rentable, entonces corremos el peligro de volver a tropezar con la misma piedra porque algunos parecen no haber aprendido la lección después de seis largos años de crisis económica, rebajas salariales y recortes sociales. Un simple ejemplo.

La Gerencia de Urbanismo de Sevilla había previsto instalar un helicóptero militar en la glorieta situada en la confluencia de las avenidas de Jerez y de Italia, en Los Bermejales, como homenaje al Batallón de Helicópteros de Maniobra IV. La instalación del helicóptero, que ha sido donado, estaba presupuestada en 181.389,30 euros sin incluir el IVA. Algo cuento menos chocante en una ciudad donde se paralizan actuaciones de mayor prioridad por falta de financiación y donde hay 5.000 niños en riesgo de exclusión social. Las críticas y el sentido común obligaron al alcalde, Juan Ignacio Zoido, a asegurar que el proyecto no se materializará si no se logra un patrocinio que evite gastar dinero público en dicho menester. Pero esta historia no es una invención de la prensa o la oposición. La Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla publicó en su perfil del contratante este procedimiento negociado sin publicidad para instalar el avión en la glorieta. Otra cosa es que tras la publicación de la noticia en los medios alguien, en este caso el alcalde, entrara en razón y frenara una operación tan inoportuna como poco comprensible. ¿De verdad que la Gerencia de Urbanismo no tenía otro proyecto más necesario en el que gastar ese dinero?

Si los ciudadanos pagamos con recortes y precariedad la factura de esta crisis económica, los políticos lo hacen con el mayor de los descréditos y desprestigio. Pero si no aprenden que hay que invertir bien, sin despilfarros, y de manera justa el dinero público, estaremos condenados a repetir una y otra vez esta debacle sin final feliz. Por ahora.